Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Berlusconi sugiere que la UE debe disolverse si no acepta a los sin papeles

Alemania y Francia se niegan a admitir a los tunecinos en el espacio Schengen

Hace un año y medio, Silvio Berlusconi concedió una entrevista a su canal de televisión magrebí, Nessma TV, en la que animó a los ciudadanos tunecinos a ir a Italia, ya que, según afirmó, su Gobierno estaba "deseando darles una casa, un trabajo y seguridad social". Entonces gobernaba el dictador Ben Ali, y las costas del país africano estaban selladas. En poco tiempo, las cosas han cambiado y los 23.000 tunecinos que han llegado a Italia en los últimos meses han sumido al Gobierno italiano en el desconcierto.

Este lunes, Roma pedirá en Luxemburgo, durante la reunión de ministros de Interior y Exteriores de los Veintisiete, que la UE reconozca los permisos temporales de residencia concedidos a los tunecinos (inspirados en una directiva aprobada en 2001 tras el conflicto de Kosovo, y que nunca antes había sido usada) y que les permita circular libremente por el espacio Schengen.

Francia y Alemania han advertido que la cláusula temporal solo es aplicable si los extracomunitarios demuestran tener recursos económicos suficientes, una vivienda y sus papeles en regla. Mientras, fuentes de la Comisión Europea afirmaron este domingo que el debate planteado por Italia es "falso, ya que la regla en discusión no es vinculante y se limita a los emigrantes que buscan protección, cuando Roma lleva meses diciendo que los tunecinos son inmigrantes económicos que hay que repatriar".

Sabiendo que su iniciativa está destinada a fracasar, Berlusconi ha elevado la presión en las últimas horas y, llevando la tensión dialéctica a límites inéditos, ha declarado: "Si la UE no alcanza un acuerdo concreto sobre inmigración, es mejor que nos separemos y volvamos cada uno a nuestro sitio", atacó el primer ministro.

La comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, rebajó las expectativas italianas al afirmar, en una carta enviada al ministro Roberto Maroni, que "no se dan las condiciones para activar la directiva sobre la protección temporal de los inmigrantes". La comisaria sueca recuerda que los tunecinos son "en su inmensa mayoría emigrantes económicos y no peticionarios de asilo, y por tanto podrían ser devueltos en poco tiempo a Túnez".

El PD pide la dimisión de Berlusconi

El Partido Democrático ha pedido la inmediata dimisión de Berlusconi por la "ligereza e irresponsabilidad de amenazar con sacar a Italia de la Unión Europea solo porque su Gobierno ha sido incapaz de gestionar la llegada de 25.000 inmigrantes".

El portavoz de la CE Cezary Lewanowicz ha sido algo más cortés con el Gobierno de Berlusconi. "No comentamos declaraciones, pero recordamos con fuerza que los flujos migratorios del norte de África son una responsabilidad común de Europa, no solo de los países del Mediterráneo, sino de todos", dijo.

Roma parece en un callejón sin salida diplomática. Solo Malta y España parecen dispuestos a echarle un cable. El resto de Europa mira con extrema frialdad el problema, quizá considerando que Italia, un país que alberga a muchos menos refugiados políticos que otros (solo 10.000 frente a los 50.000 de Francia y Alemania), debería poder resolverlo solo.

O quizá porque han visto que, a pesar de haber pronosticado un "éxodo bíblico", o como lo llama ahora Berlusconi, un "tsunami humano", Roma ha gestionado de forma deliberadamente demagógica y caótica la emergencia, ignorando además las ofertas de ayuda lanzadas por Bruselas.

"Pediremos a Europa que considere la inmigración un problema político y no económico", ha insistido el ministro de Exteriores, Franco Frattini. La oposición ha recordado que la imaginativa solución de tratar a los tunecinos como protegidos temporales para imponer así su distribución a otros países no tiene fácil encaje, salvo con una decidida política europeísta que Italia no ha llevado a cabo.

Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de Diputados y ex socio del Ejecutivo, ha criticado con dureza la actuación de Berlusconi y de la Liga: "Son el Gobierno de las improvisaciones. Y habrá un motivo si ante los otros países europeos somos poco creíbles", ha afirmado. "Por deseo de la Liga siempre hemos transpirado escepticismo y desconfianza hacia Europa, y ahora les pedimos ayuda con los visados temporales, que son una gran chapuza".

Apoyo de los rebeldes libios

La única buena noticia para Italia llegó desde Libia. El líder del Consejo Nacional de Transición, Mustafa Abdel Jalil, que visita este lunes Roma, ha afirmado que los rebeldes "se comprometen a luchar contra la inmigración clandestina", y ha pedido a Roma que "eche una mano para proteger mejor las fronteras libias".

Mientras tanto, la Liga del Norte ha dado un paso más en su camino hacia el aislamiento internacional. El ministro Roberto Calderoli ha anunciado que llevará al próximo consejo de ministros una petición sorprendente: "Que vuelvan las tropas de Líbano para resolver la emergencia migratoria. Llevan allí demasiado tiempo, y es hora de que defendamos nuestras fronteras antes de que sea demasiado tarde".