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Un cadáver a la espera de destino

Un juez decidirá en la disputa familiar sobre si el ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez debe ser enterrado en Estados Unidos o en su país natal

El día de Navidad de 2010 moría en Miami (EE UU), a los 88 años, el ex presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez. Más de un mes después, su cuerpo reposa aún en la cámara frigorífica de una funeraria de la ciudad donde se refugió los últimos años de su vida. No es que falte por identificar o investigar algo en el cadáver. Está a la espera de destino. Al no existir constancia escrita de su deseo póstumo, solo testimonios de que regresaría únicamente cuando hubiera democracia en su país, sus dos familias se pelean por la decisión.

No muy lejos de allí se celebran las audiencias preliminares de un juicio previsto para el 21 de marzo en el que se decidirá dónde será enterrado. Su viuda y primera esposa, Blanca Rodríguez, presentó junto a sus dos primeras hijas una demanda inmediatamente después de la muerte de Pérez, porque quieren que sea en Venezuela. Su compañera sentimental durante los últimos 30 años, Cecilia Matos -el ex mandatario intentó infructuosamente conseguir el divorcio de Rodríguez-, pretende, por su parte, junto a sus dos hijas, que los restos se queden en Miami.

En el insólito caso, el trasfondo político parece inevitable. Planea la sombra del actual presidente venezolano, Hugo Chávez. El mandatario ha declarado que no tiene nada que ver. "Bueno, hay ahí dos familias que deben decidir y un juicio", ha afirmado.

Segundo Velázquez, abogado venezolano que llevó el divorcio de Pérez, testificó diciendo que en su caso hubo "extraños manejos", desde la enorme demora en un tipo de proceso que dura un máximo de dos años hasta la destitución de jueces que fallaron en una primera instancia a su favor, pasando por tribunales que no tenían competencias. Pérez inició los trámites en 1997 y no consiguió el divorcio nunca. Chávez niega haber intervenido. Por ello, la primera mujer del ex mandatario aún lo es legalmente y el argumento de sus abogados es que debe prevalecer su opinión, según las leyes del Estado de Florida.

Precisamente sobre los gastos del equipo de abogados de la familia Rodríguez y del juicio existen acusaciones de que corren por cuenta de Chávez. El historiador Agustín Blanco, autor del libro ¡Yo sigo acusando! Habla CAP y que afirma estar al margen de bandos políticos, fue testigo de la familia Matos. Ha señalado que no fue el primero en decir que el Gobierno venezolano ha financiado la demanda y añadido que se han citado cifras de 300.000 dólares para llevarla adelante.

Blanco no duda del interés de Chávez en lo que sería una especie de venganza póstuma. "Quiere enterrar el pasado y la cuarta República. Sería para él un éxito electoral evitar que el exiliado de mayor jerarquía sea sepultado en un país extranjero. Es decir, se trataría de una extradición postmórtem, porque la última [petición de extradición], en vida, fue el pasado mes de marzo". Blanco añadió que el 9 de julio de 2010, apenas cinco meses antes de su muerte, Pérez le dijo que sus restos solo irían a una Venezuela democrática.

Las hijas del ex presidente y Blanca Rodríguez, sin embargo, reiteraron que los restos de su padre serían respetados por Chávez y estudian demandar a Blanco por difamación e injurias.

Dado que el proceso puede alargarse hasta dos meses más, el juez del caso, Arthur Rothenberg, propuso el traslado del cadáver a la cripta de un cementerio. Pero la familia Rodríguez exigió que siga insepulto y embalsamado para que pueda ser mostrado con el ataúd abierto cuando vaya a Venezuela.

En una encuesta de la cadena AméricaTeVe, un 56% de los televidentes votó porque sea enterrado en Miami, donde la colonia de exiliados venezolanos es cada vez más numerosa, frente a un 44% que prefirió el traslado a su país.