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El presidente de Túnez destituye al ministro del Interior por la revuelta

Ben Ali instaura un toque de queda desde las ocho de la tarde hasta las seis de la mañana que deriva en enfrentamientos en las calles

El presidente de Túnez, Zine al Abidine Ben Ali, ha decretado el toque de queda en la capital. Una medida en vigor a las ocho de la tarde hasta las seis de la mañana (de 22.00 a 4.00 hora peninsular española) y que cientos de personas han desafiado durante la noche enfrentándose a la Policía en la capital tunecina para exigir la dimisión del presidente del país. Al comienzo de la medida, centenares de jóvenes tomaron las calles del barrio El Omran, en las afueras de la ciudad, en una protesta que derivó en la quema de una sucursal bancaria. Los agentes intentaron disperarlos con gases lacrimógenos y disparos al aire, a lo que los manifestantes respondieron con el lanzamiento de piedras.

Ben Ali ha nombrado también un nuevo ministro del Interior, según ha anunciado el primer ministro del país norteafricano, Mohamed Ghannouchi. Asimismo, el presidente ha ordenado la puesta en libertad de todos los detenidos durante la ola de protestas contra la subida de los precios y la falta de oportunidades laborales en el país de los últimos días que se ha saldado hasta el momento con 23 muertos.

Según Ghannouchi, el presidente también ha ordenado la creación de un comité especial para investigar la corrupción en el país y las acciones llevadas a cabo por algunos responsables. El nuevo ministro del Interior, según el jefe del Gobierno, será Ahmed Friaa, un antiguo académico y actualmente secretario de Estado.

Pese al anuncio del presidente, los jefes de dos de los partidos de oposición legalizados aseguraron a este diario que la decisión de Ben Alí llega "demasiado tarde". Y desconfían profundamente de la anunciada comisión que investigaría la corrupción en el entorno de la familia del mandatario. En realidad no confían en que el presidente pueda encabezar ninguna reforma. Ahmed Brahim, secretario general de Ettadjid, uno de dos estos grupos, apuntó: "Exigimos garantías de transparencia, que la oposición y organizaciones independientes participen en esa comisión sobre la corrupción, pero también debe convocarse una conferencia sobre la reforma política para superar la crisis. La gente quiere un cambio radical en la forma de gobierno".

El Ejército tunecino se ha desplegado esta mañana en el centro de la capital del país magrebí después de los recientes disturbios, que esta noche han llegado a la ciudad y en los que han muerto 23 personas, según cifras oficiales. La oposición tunecina denunció ayer que el número de muertos en los enfrentamientos asciende a 50.

Entretanto, esta mañana ha tenido lugar una importante manifestación en Kasserine, ciudad del centro-oeste del país escenario de disturbios durante el fin de semana, donde, según los testigos, no había ningún policía presente para escuchar los gritos que pedían la dimisión del presidente Ben Alí. Los manifestantes coreaban "márchate Ben Ali", según ha relatado a Reuters Mohsen Nasri, un testigo. Según otro, "hay unas 3.000 personas en la manifestación". "No hay policías, todos han huido a sus cuarteles", ha añadido, precisando que "los militares vigilan los edificios pero no han tocado a nadie".

Los disturbios en Túnez estallaron el pasado 17 de diciembre cuando Mohamed Bouazizi, un joven de 26 años, se quemó a lo bonzo en la localidad de Sidi Bouzid para denunciar abusos administrativos después de que la policía le confiscara las frutas y legumbres que vendía en la calle, con el argumento de que carecía del permiso para esa actividad. El joven, un desempleado con estudios superiores, falleció el pasado 4 de enero en un hospital de la capital tunecina, adonde fue trasladado.

Debido a las protestas, sin precedentes en el país, en algunas regiones se ha declarado el toque de queda y los militares han salido a las calles, aunque hasta el momento se habían mantenido en sus cuarteles en la capital.