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Medvédev consolida la nueva relación estratégica con Ucrania

Rusia quiere atraer a Ucrania a su esfera de influencia y tiene prisa por consolidar y desarrollar la nueva relación estratégica iniciada tras la llegada al poder del presidente Víctor Yanukóvich durante una visita oficial a Kiev concluida el martes, el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, ha logrado que Ucrania respalde su iniciativa de una nueva arquitectura de seguridad en Europa (que supera y difumina las organizaciones existentes como la OTAN) y abogado por la máxima integración económica de los dos vecinos eslavos.

En una charla con estudiantes universitarios, Medvédev llegó a proponer ayer de modo informal que Ucrania se una a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (la ODKV que integra a Rusia, Bielorrusia, Armenia, Kazajistán, Kirguizistán, Tadzhikistán y Uzbekistán).

"Si Ucrania tiene interés en participar en la ODKV, bienvenida. Si tiene dudas, las respetamos", afirmó Medvédev en respuesta a un estudiante. Tras explicar que se daba por satisfecho con el estatus de país no alineado de Ucrania, el mandatario añadió que "la vida cambia y si en el futuro consideran adecuado incorporarse a la ODKV, estaremos contentos de invitarles, pero esto es una decisión soberana y debe ser meditada y seria". Refiriéndose a la Alianza Atlántica, Medvédev reiteró su rechazo a la ampliación "de este bloque militar en el que Rusia no participa y cuando más se acerca la OTAN a nuestras fronteras tanto más incómodos nos sentimos".

La integración en la OTAN, que era uno de los objetivos de la presidencia de Víctor Yúshenko (2005-2010), ya no es actual en Ucrania, sobre todo después del acuerdo (firmado en Járkov en abril) que permitirá a la flota rusa del Mar Negro permanecer en su principal base de Sebastopol hasta 2042 como mínimo. Medvédev, que tenía unas pésimas relaciones con Yúshenko, se ha reunido un total de siete veces con Yanukóvich en tres meses.

El solo hecho de que el presidente ruso formulara una invitación a Ucrania para unirse a la ODKV indica el cambio de ambiente y orientación que se ha producido en Kiev tras el relevo del equipo "naranja", que llegó al poder tras las manifestaciones populares del otoño de 2004. Durante la visita del presidente ruso a Kiev, ambos países firmaron un acuerdo de demarcación de fronteras que permitirá comenzar a fijar los límites de ambos Estados y dirimir las discrepancias respecto a sus fronteras marítimas, especialmente en el estrecho de Kerch (entre el mar de Azov y el mar Negro).

Según el acuerdo firmado en Járkov, cambio de prolongar el estacionamiento de la flota del mar Negro, Rusia rebajará sustancialmente los precios del gas a Ucrania durante un periodo de diez años. Queriendo ir más lejos, el primer ministro ruso Vladímir Putin lanzó la iniciativa de unir Gazprom, el monopolio del gas ruso, y Naftogaz, la compañía nacional ucrania de hidrocarburos. Sin embargo, la clase político-económica ucraniana hoy en el poder teme ser "engullida" por Rusia y, tras el llamado "ex pronto" de Putin la administración de Yanukóvich ha aminorado la velocidad de acercamiento a Rusia y se está dejando tiempo para estudiar las avasalladoras propuestas de los rusos. Estos aspiran a la máxima integración en la industria energética, incluida la nuclear, en la industria aeronáutica, cósmica y astilleros, entre otras.

La oposición ucraniana acusa a Yanukóvich de traicionar los intereses nacionales de su país a favor de Rusia, pero la nueva administración ha tenido un margen de maniobra limitado, en parte por el entorno internacional con problemas económicos propios y menos receptivo y sensible a los problemas de Kiev y en parte por la herencia de sus predecesores. La ex primera ministra Yulia Timoshenko, legó a Yanukóvich un gravoso contrato de importación de gas ruso firmado en enero de 2009. La rebaja en los precios del gas ruso permite ahora a Ucrania cumplir los requisitos del FMI para negociar un nuevo crédito de hasta 20.000 millones de dólares. En otoño de 2008 Ucrania pidió un crédito de 16.400 millones de dólares al FMI, de los cuales ha recibido 10.500 millones de dólares. El Fondo, sin embargo, no dio el último tramo porque el equipo formado por Yúshenko y Timoshenko no cumplió los requisitos exigidos. El restablecimiento de la cooperación con el FMI abre la puerta a un crédito de 500 millones de euros de la Unión Europea (aprobado el lunes 17 de mayo en el parlamento europeo) para ayudar a Kiev a superar la crisis financiera.

Medvédev had dejado muy claro en Kiev que quiere aumentar el volumen de comercio entre Rusia y Ucrania (hasta 40.000 millones de dólares para este año y hasta 100.000 millones en el futuro próximo) y también que aspira a invertir en todos los sectores. "Después de cinco años perdidos", dijo, lo más importante es recuperar las relaciones económicas, crear un sistema en el que el desarrollo socioeconómico de Rusia y Ucrania sea sincrónico y un plan de diez años.

La renovada amistad no ha conseguido que Rusia confíe plenamente en Ucrania. Moscú mantiene su propósito de participar el proyecto para construir el gasoducto la Corriente del Sur, que compite directamente con los gasoductos ucranianos. Estas intenciones suponen un fuerte revés para los planes de Yanukóvich para recuperar la idea de un consorcio ruso-europeo-ucraniano que renueve y gestione la red de gasoductos en territorio de Ucrania. Moscú que apoyaba calurosamente este proyecto a principios de la década muestra hoy frialdad ante la idea de tener que invertir en la infraestructura de transporte de gas de Ucrania.

Mientras, la oposición a Yanukóvich trata de articularse en un comité de defensa de Ucrania y acusa al presidente de traicionar los intereses nacionales y de plegarse ante el Kremlin. Sin embargo, la ex primera ministra Timoshenko no es aceptada por como líder por toda la oposición y está además en una situación muy delicada, porque el nuevo equipo de gobierno de Ucrania ha indicado claramente que piensa combatirla y neutralizarla como oponente político con investigaciones de su gestión y eventuales procesamientos. Por de pronto, el jefe del gobierno Nikolái Azárov ha encargado una auditoría de la gestión de los "naranja" y la fiscalía desempolva viejos expedientes penales archivados contra la primera ministra, como mínimo para mantenerla en jaque.