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El Tribunal Russell juzga en Barcelona la responsabilidad de la UE en el conflicto Palestino

El jurado analizará el papel de la Liga Árabe y las Naciones Unidas al no condenar el conflicto

El Tribunal Russell sobre Palestina se constituyó ayer en Barcelona, en la sede del Colegio de Abogados. Este Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra, creado en 1967 por el filósofo y escritor Bertrand Russell, nació para juzgar desde el punto de vista de la legalidad internacional la guerra de Vietnam. En 1976 lo hizo sobre los crímenes de las dictaduras latinoamericanas y posteriormente se ocupó del Apartheid en Sudáfrica.

Ahora se ocupará del conflicto palestino-israelí, o más exactamente de la actuación del Estado de Israel sobre un colectivo al que -eso quiere también demostrar el tribunal- mantiene en una situación similar a la del apartheid. La sesión de Barcelona, que se alargará hasta el miércoles, juzgará si la Unión Europea (UE) y sus Estados miembros han tomado medidas para garantizar el cumplimiento del derecho internacional humanitario en Gaza y Cisjordania. Lo hará un jurado compuesto por nueve personas de "reconocido prestigio moral o jurídico" ante el que testimoniarán una serie de expertos y testigos. Las conclusiones, que el Jurado expondrá al público el miércoles 3 de marzo a las 12, se presentarán posteriormente al gobierno catalán, al gobierno central de Madrid, la Unión Europea y finalmente las Naciones Unidas.

El primero en hablar ayer fue Stéphane Hessel, presidente de honor del tribunal y uno de los últimos supervivientes de la comisión que redactó la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 en París. Hessel reivindicó el papel de las instituciones internacionales en la defensa de los derechos humanos y denunció las "destrucciones injustificadas" que sufre la comunidad palestina mientras "los países que deberían defender el derecho internacional no hacen nada para que los tratados humanitarios".

La sesión de apertura contó con la presencia de personalidades del mundo de la cultura y las artes como el cantante Lluís Llach o la actriz Vicky Peña, y de activistas de los derechos humanos como la abogada israelí Felicia Langer o el economista francés Gustave Massiah, fundador del Attac. Massiah recordó el acuerdo de asociación entre la UE e Israel firmado en 2000 que prevé la liberalización progresiva de los intercambios comerciales entre el Estado judío uy los territorios palestinos así como la cláusula exige el cumplimiento de los derechos humanos y democráticos.

La UE, señaló, "está obligada a suspender ese acuerdo mientras el Estado de Israel continúe violando los derechos humanos en los territorios palestinos". Lluís Llach, por su parte, se centró en el tema del cierre de las fronteras que, dijo, obligó a los ciudadanos palestinos a "quedarse allí, sin tener la más mínima posibilidad de resguardarse de las operaciones militares" durante la invasión de Gaza. Israel, añadió, ha "contravenido reiteradamente las obligaciones marcadas por el Cuarto Convenio de Ginebra" al impedir la entrada de alimentos y agua para repartir entre la población palestina con el bloqueo de las fronteras de Gaza.