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El gobernador de Río pide que los turistas abandonen Ilha Grande

El alcalde de Angra pide que sean desconectadas las dos centrales nucleares de la zona por miedo a nuevas lluvias

La tragedia que tuvo lugar en el municipio de Angra dos Reis y en su localidad más turística, Ilha Grande, uno de los lugares más paradisíacos del litoral brasileño, aún no ha acabado. El gobernador de Río, Sérgio Cabral ha pedido que todos los turistas abandonen el lugar por miedo a nuevas lluvias y deslizamientos de tierra. Según Cabral, el número de víctimas puede resultar aún "mucho mayor", aunque no ha querido adelantar previsiones. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha interrumpido sus vacaciones para seguir de cerca el drama.

A su vez el alcalde de Angra dos Reis, Tuca Jordão, ha pedido sean desconectadas las dos centrales nucleares de la región, ya que la situación de la zona que está en estado de emergencia, con la interrupción de la mayor arteria automovilística, podría ser fatal en caso de una emergencia nuclear.

Aunque aún no han sido analizadas completamente las posibles causas de la desgracia que ha causado sólo en aquella región más de 70 muertos (el sábado fueron encontrados en Angra otras 11 víctimas), todo hace pensar que podría haberse tratado de un abuso de construcciones en zonas expuestas a los deslizamientos de tierras con las lluvias fuertes, tanto para las construcción de favelas como de complejos turísticos de lujo.

Ahora la preocupación está en que el verano es época de grandes lluvias, por lo que nuevas tormentas podrían azotar una zona ya muy castigada en los últimos días. Mientras tanto, 120 bomberos ayudados por las fuerzas de la defensa civil trabajan día y noche en busca de posibles nuevas víctimas sepultadas en los escombros. Trabajan con ellos miembros de los tres cuerpos del Ejército. Se busca bajo los escombros y también dentro del mar, ya que se sabe que muchas personas, no teniendo donde escapar de la avalancha de agua y tierra se arrojaron al agua. Eran las 2.30 de la madrugada del primero del año y muchas personas estaban aún en las calles celebrando la llegada del Año Nuevo.

Como en todas las desgracias de este tipo, en Angra e Ilha Grande se multiplican las tragedias dentro de la tragedia, como la de una madre y una hija halladas muertas abrazadas, o la de Iumi Faraci, la hija única de Geraldo y Sonia el matrimonio propietario del hotel destruido por el lodo y las aguas en Ilha Grande. Magnífica estudiante de arquitectura de la Universidad federal de Minas Gerais (UFMG), enamorada por la música, Iumi había invitado a ocho amigos suyos, compañeros de facultad a pasar la Nochevieja en el precioso hotel de sus padres. Murieron ella y tres de sus amigos. Uno de ellos, Erik, que consiguió saltar por una ventana, logró a su vez salvar a tres de sus compañeros.