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Entrevista:La guerra en Afganistán

"Europa no está haciendo suficiente en Afganistán"

Entrevista con James Townsend, subsecretario de Defensa de EE UU para Europa y la OTAN

Europa debería hacer más en Afganistán, pero puede estar tranquila de que su relación privilegiada con la otra orilla del Atlántico sigue siendo una prioridad de la actual Administración de Washington. Este es el mensaje que James Townsend, subsecretario de Defensa estadounidense para Europa y la OTAN, trasmite durante una entrevista concedida en Madrid la semana pasada.

Pregunta. El presidente Obama ha terminado hace poco una amplia gira en el este de Asia. ¿El Pacífico se ha convertido en un océano más importante que el Atlántico para EE UU?

Respuesta. Cada vez que una Administración estadounidense asume el poder, los aliados escrutan signos y símbolos para interpretar su nueva actitud. La historia enseña que a menudo son los acontecimientos los que determinan las prioridades políticas más que las actitudes previas. Esta Administración tiene una perspectiva que pone a Europa y a nuestra Alianza muy arriba y que aspira a reforzar relaciones bilaterales. La administración se está esforzando para superar las tensiones que hubo en la comunidad transatlántica en los últimos años.

P. Entre los elementos que agitan esa comunidad destaca la guerra afgana. ¿Europa está haciendo suficiente en Afganistán?

R. [Reflexiona durante más de diez segundos]

P. ¿Es una respuesta que hay que ponderar bien?

R. Bueno, podría darle una respuesta fácil. La respuesta es... no, nos encantaría que Europa hiciera más. Pero creo que es necesario ir más allá y contextualizar. Todos tenemos que hacer más. Estamos intentando proveer la seguridad que todos creemos que es necesaria y ayudar a los afganos a construir una nación que sea adecuada a sus aspiraciones. Estamos en un proceso de revisión. Sabemos que en el pasado no hemos tenido fuerzas suficientes. La base de esto es que necesitamos más recursos y una estrategia eficiente para emplearlos bien. EE UU proveerá fuerzas pero esperamos que los aliados también contribuyan a entregar los que los mandos de la OTAN consideren necesitar.

P. Otro elemento de agitación en Europa ha sido el viraje del presidente Obama en materia de escudo antimisiles. Varios países del este de Europa, que temen que EE UU sacrifique la protección de ciertos intereses en nombre de una mejor relación con Rusia.

R. Creo que ahora han entendido las razones que motivan ese cambio, que no fue decidido para agradar a Rusia. Lo hicimos por razones tecnológicas y por cambios en la evaluación de la amenaza de los mísiles iraní. No estamos tirando a la basura la defensa antimisiles, sólo hemos optado por un programa más razonable. Estas naciones están todavía adaptándose al nuevo lugar estratégico en el que se hallan y siguen desarrollando su visión del mundo, de sus amenazas, de sus vecinos, de su propio papel. Están todavía buscando un equilibrio compartido. En Washington entendemos que ellos sienten todavía necesidad de ver confirmado nuestro compromiso. Nosotros lo confirmamos. No tienen que temer que se debilite.

P. ¿Fue un error el impetuoso impulso de la Administración Bush al acercamiento de Georgia y Ucrania a la OTAN?

R. Yo creo que no fue un error. Fue parte de un largo proceso y creo que se utilizaron los instrumentos adecuados. Se pensó mucho. Cómo gestionar y hasta donde ampliar. Era una situación muy compleja y se diseñaron marcos en los que desarrollar el camino de muchos de estos países hacia la integración en la Alianza. En la cumbre de Bucarest se discutió sobre cómo meter a Georgia y Ucrania en ese proceso, que no es sinónimo de convertirse en un aliado.

P. La Defensa Europea Común no ha avanzado mucho hasta ahora, pero el pleno regreso de Francia a la OTAN podría facilitar su desarrollo. ¿Con qué ojos ve EE UU ese proyecto?

R. Una cosa que he aprendido en mi vida es a no subestimar nunca a la UE. Cuando dicen que harán algo, normalmente acaban haciéndolo. Hay gente que hace bromas sobre los euroburócratas... pero la verdad es que son buenos, y que poco a poco llegan donde quieren. Recuerdo cuando la UE empezó a asumir en su seno aspectos militares, el acuerdo de Saint Malo entre Chirac y Blair en 1998. En ese momento había ciertos tintes retóricos en el proyecto, había algunas dificultades en la relación con Francia. Lo que ha pasado es que hemos dejado ese tiempo de mala retórica, paranoia y sospechas atrás, no sólo entre Washington y París. Hemos aclarado más qué significa este proyecto. Qué significa en términos de confianza en la OTAN, y cómo contribuir adecuadamente a ambos proyectos. Hemos superado eso. La experiencia enseña que la OTAN y UE pueden trabajar apoyándose mutuamente.