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La justicia italiana condena a 23 agentes de la CIA por secuestro

Los espías capturaron en 2003 a un clérigo egipcio en Milán

El juez de Milán Oscar Magi ha condenado este miércoles en rebeldía a 23 agentes de la CIA a penas de entre cinco y ocho años de cárcel por el secuestro de Abu Omar, ex imán de Milán y que fue raptado en la capital lombarda en 2003. El magistrado que firma la histórica sentencia decidió que no había lugar a procesar, en virtud del secreto de Estado, al ex director del SISMI (los servicios secretos italianos) Niccolò Pollari y a cinco de sus hombres. La fiscalía había solicitado 13 años para Pollari y 10 para su segundo, Marco Mancini.

El ex jefe de la CIA en Italia, Jeff Castelli, y dos agentes más también se libran de una probable condena por la aplicación de la inmunidad consular solicitada por EE UU. Entre los agentes estadounidenses, el condenado a la pena mayor, ocho años, es el ex jefe de la CIA en Milán, Robert Seldon Lady. Washington manifestó su "desilusión por el veredicto", según declaró el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kell.

El juez dispuso además que los culpables paguen una indemnización provisional de un millón de euros a Omar y de medio millón a su mujer, Nabila Ghali. Y condenó a dos funcionarios menores del SISMI, Pio Pompa y Luciano Seno, a tres años de prisión.

El caso Abu Omar es uno de los mejor documentados de la estrategia de captura y deportación ilegal puesta en marcha por el Gobierno de George W. Bush y por la agencia estadounidense en el contexto de la guerra global contra el terrorismo.

El general Pollari, siete hombres de su equipo y 26 agentes de la CIA estaban acusados de secuestrar al religioso islámico Hassan Mustafa Osama Nasr, Abu Omar (Alejandría, 1963), cuando éste estaba siendo investigado por los fiscales por supuesto terrorismo, el 17 de febrero de 2003.

Judith Sunderland, portavoz de Human Rights Watch, la organización que más de cerca ha seguido y denunciado los vuelos de la CIA, afirmó que se trata de "una condena histórica y de un proceso histórico, que demuestran que el programa clandestino antiterrorista de la CIA es inaceptable y sobre todo ilegal".

La sentencia considera probados los hechos denunciados por la fiscalía. Omar fue abordado en la calle por dos funcionarios italianos a plena luz del día, cuando caminaba desde su casa hasta una mezquita. Le echaron un espray en la cara, lo metieron en una furgoneta blanca, y lo llevaron hasta la base estadounidense de Aviano. Allí fue torturado durante siete horas. Luego, lo subieron a un avión y le trasladaron a El Cairo. Estuvo preso durante casi tres años en Tora, donde fue de nuevo torturado y perdió una pierna y parte de un oído.

Durante el proceso, el fiscal Armando Spataro batalló sin éxito contra la aplicación del secreto de Estado, solicitado para los jefes de los servicios secretos por los primeros ministros Romano Prodi y Silvio Berlusconi.