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El Gobierno mexicano recibe al depuesto presidente hondureño

Afirma que aceptará el plan de Arias siempre que le restituya en el poder

Arropado con plenos honores de jefe de Estado y acompañado del mandatario Felipe Calderón, que ocupa la presidencia temporal del Grupo de Río, el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, explicó ayer que su lucha por retornar al poder tiene dos vías: continuará sus giras internacionales y reiteró el llamamiento a su pueblo para una "insurrección pacífica".

Zelaya llegó el lunes por la noche y ayer, tras ser recibido por el presidente Calderón, señaló que sólo aceptará el Acuerdo de San José si éste se concreta pronto y le reinstala como jefe del Estado hondureño. "Revertir este golpe es un reto para la propia comunidad internacional", afirmó.

Felipe Calderón comentó que México sólo reconoce al Gobierno que fue depuesto del poder el pasado 28 de junio y comentó que, para ellos, están las puertas abiertas en su país. Calderón refrendó su apoyo al Acuerdo de San José y a las iniciativas regionales que busquen reinstalar a Zelaya en el poder.

El Acuerdo de San José contempla una amnistía política, la composición de un Gabinete plural bajo el mando de Zelaya, la instalación de comisiones de verificación del cumplimiento de los acuerdos y el adelantamiento de las elecciones programadas para noviembre.

Los contratiempos que complican la vuelta a la normalidad continúan. Al tiempo que se anuncia la visita de una comisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) a Honduras para tratar de restablecer el diálogo, han surgido versiones de que el Gobierno de Zelaya habría incurrido en desvío de fondos, y la amnistía, de carácter político, no lo protegería de esos cargos.

Zelaya, quien repitió el llamamiento a su pueblo hacia una "insurrección pacífica", rechazó que en el pasado intentara reelegirse y reiteró que seguirá apoyando y organizando la resistencia desde Nicaragua. Señaló que de haber elegido la ruta de las armas ya habría vencido al Ejército "porque es pequeño", mas afirmó que su postura es no contestar "con violencia y barbarie como ellos lo están haciendo con nosotros".

Zelaya afirmó que no cederá hasta no volver como presidente a suelo hondureño: "[Los golpistas] se equivocaron de siglo, creyeron que estaban en el siglo XX, que daban un golpe de Estado y el mundo los aplaudía; hoy el mundo los ha rechazado, los ha aislado y los ha puesto en evidencia".

El hondureño defendió además la llamada cuarta urna, es decir, la incorporación a los procesos de consulta de mecanismos para recoger la opinión del pueblo, y dijo que mentían quienes veían en ello un intento para reelegirse. "Para que los países progresen deben de participar los sectores que muchas veces no tienen opinión, que sólo se les llama a elegir pero nunca a decidir, [ellos] deben empezar a opinar en las democracias, ése era nuestro proceso y eso fue lo que interrumpió el golpe".