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"El piloto ha perdido el control y nos hemos estrellado contra la torre"

Jordi García y Roser Olles, una pareja de informáticos de Barcelona, cuentan su experiencia a bordo del avión siniestrado este martes en Tailandia

"La gente estaba bastante alterada, algunos con rasguños, pequeñas heridas...y todos bastante nerviosos", asegura Jordi García, barcelonés de 34 años, uno de los dos pasajeros españoles a bordo del avión accidentado este martes en Tailandia. Tras un largo día y todavía afectado por lo ocurrido, él y su novia, Roser Olles, que también viajaba en la aeronave, descansan en estos momentos en un hotel de la isla tailandesa de Koh Samui, desde donde han compartido su experiencia con ELPAÍS.com.

La pareja, ambos ingenieros informáticos, disfrutaba de unos días de vacaciones en el país asiático. Su periplo turístico se ha visto truncado cuando el avión que les llevaba de Krabi a Koh Samui se ha estrellado contra una torre de control en desuso. "No era un avión muy grande, de los que van a las islas", ha asegurado Jordi por teléfono, desde la habitación 101 del hotel Samui Palm Beach Resort, donde la compañía aérea les ha alojado junto a los otros pasajeros que viajaban en el vuelo accidentado. "En el aterrizaje, al tomar tierra, creo que el piloto ha perdido el control y nos hemos estrellado con una antigua torre de control. Por lo que sabemos, era un piloto con mucha experiencia, pero...". Jordi, todavía agitado por el suceso, asegura que una vez detenido el vehículo, se han vivido momentos muy tensos: "Por suerte, nosotros nos encontrábamos en la parte trasera del avión, por donde nos han sacado enseguida, pero la gente estaba bastante alterada...".

La pareja catalana ha conseguido salir por la cola del avión, bajando por una pequeña escalera que no llegaba a tocar el suelo. "Hemos tenido que pegar un pequeño salto porque la escalera era un poco corta, pero todo ha ido bastante rápido". Después, los trabajadores de la compañía Bangkok Airways han trasladado a los pasajeros a una sala del aeropuerto, donde han permanecido unos 45 minutos. "Luego nos han llevado al hotel, la compañía [Bangkok Airways] se ha encargado de todo".

"Ha sido un día muy duro, todavía nos estamos haciendo a la idea de lo que ha pasado hoy. Hemos recibido muchísimas llamadas y estamos bastante cansados, nos queremos ir ya a la cama". A pesar del susto y del cansancio, parece que el accidente no va a truncar el resto de sus vacaciones: "En unos días tenemos un vuelo para Bangkok", asegura Jordi, "aunque visto lo visto, a lo mejor optamos por tomar un ferry", bromea.