Apoyo unánime de los Veintisiete a un segundo mandato de Barroso

El Parlamento Europeo, donde los conservadores no tienen la mayoría necesaria, tendrá que ratificar el nombramiento.-Irlanda rechaza las garantías de la UE para aprobar el Tratado de Lisboa

El Consejo Europeo ha dado esta madrugada en Bruselas su apoyo unánime para que la actual presidencia checa y la futura sueca negocien la renovación de José Manuel Durão Barroso al frente de la Comisión Europea. El primer ministro checo manifestó: "Hemos abierto la vía para que Barroso sea el próximo presidente de la Comisión europea. Queremos evitar retrasos, ser efectivos y que el nombramiento se haga cuanto antes". Por su parte, Barroso celebró la decisión declarándose "extremadamente orgulloso del apoyo unánime conseguido de todas las familias políticas, desde la izquierda a la derecha". El nombramiento de Barroso depende, sin embargo, de su votación en el Parlamento, donde los conservadores no tienen la mayoría necesaria. Las otras fuerzas, como los verdes y gran parte de los socialistas, se oponen.

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Zapatero, que ha salido precipitadamente de Bruselas por el atentado en Arrigorriaga , ratificó su apoyo según había adelantado el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. "Nosotros, desde el primer momento, hemos dicho que Barroso es un buen candidato", señaló antes de pedir urgencia en la decisión: "Cuando hay casi unanimidad entre los países, ¿por qué retrasarlo?". Moratinos afirmó que "hay que respetar los mecanismos de elección del Parlamento Europeo, pero como Gobierno estamos a favor de que la Comisión se ponga a trabajar lo antes posible. Por la situación económica general y el interés nuestro por la presidencia española de la Unión Europea".

Irlanda rechaza las garantías

El clima de caos volvió a apoderarse ayer de la Unión Europea. El primer ministro irlandés, Brian Cowen, rechazó por insuficientes las garantías ofrecidas por los dirigentes europeos para que su Gobierno pudiera convocar el nuevo referéndum que ratifique el Tratado de Lisboa, rechazado por los irlandeses hace un año. Los líderes europeos habían acordado una serie de concesiones (sobre derecho a la vida, neutralidad militar, derechos sociales y autonomía fiscal) que permitieran a Dublín salvar el escollo de la consulta popular.

La oposición de Cowen no es a las garantías sino a la forma. Dublín exige que estén recogidas en un protocolo con el mismo valor jurídico que los tratados y no como un anexo, que solo tiene valor político, como pretende el Consejo. La vía del protocolo es rechazada por muchos países por temor a que su ratificación en algunos Parlamentos vuelva a abrir la caja de Pandora de reivindicaciones pendientes. Ante la falta de acuerdo, la discusión quedó aplazada.

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Siguen provocando inquietud las dificultades para alcanzar un acuerdo con Irlanda. El primer ministro checo Jan Fischer, presidente de turno de la UE, espera alcanzar un acuerdo que "ofrezca las garantías sin que sea necesaria abrir la ratificación del Tratado de Lisboa". El tratado fue la alternativa a la Constitución Europea tras ser rechazada esta por Francia y Holanda en 2005.

El nuevo texto, que agiliza la toma de decisiones y refuerza las competencias de la Unión, tropezó de nuevo al ser rechazado por los irlandeses en junio de 2008, lo que bloqueó el proceso de renovación institucional de la UE. Ya ha sido ratificado por los otros 26 países, aunque no ha sido firmado por los presidentes de la República Checa y Polonia y está pendiente del dictamen del Tribunal Constitucional alemán, que se conocerá el próximo 30 de junio.

El Reino Unido, Holanda, Polonia y Eslovenia se resistían ayer a esta salida por considerar que obligaría a todos los Estados a una ratificación parlamentaria con el grave riesgo de desatar más reclamaciones.

Inquietud con Irán

Por otra parte, a medianoche se conoció un borrador de la declaración que la UE tiene previsto hacer hoy sobre la crisis postelectoral iraní. Según ese texto, que aún puede ser modificado, los Veintisiete se dirigirán al régimen de Teherán para pedirle "que deje al pueblo iraní expresarse en las calles" y reclamarle "una nueva investigación de las autoridades" sobre el resultado de las elecciones celebradas el pasado viernes, investigación que "refleje las aspiraciones y la elección del pueblo de Irán".

El texto de la declaración, que se espera sea adoptada hoy por los Veintisiete, subraya la gran inquietud de la UE ante las manifestaciones que recorren Irán y la violencia que ha costado la vida a ocho personas. Por ello, solicita a las autoridades iraníes que "se abstengan de utilizar la fuerza contra las manifestaciones pacíficas".

Sarkozy, Barroso y Zapatero (en primera fila, de izquierda a derecha), hoy en la cumbre de la UE en Bruselas
Sarkozy, Barroso y Zapatero (en primera fila, de izquierda a derecha), hoy en la cumbre de la UE en BruselasEFE

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