La mejora de la seguridad de las porteadoras dificulta el tráfico entre Ceuta y Marruecos

La policía española cerró la frontera ceutí el miércoles para impedir la entrada de más contrabandistas

Samira, una abogada de Tetuán, acudió el miércoles a Ceuta para hacer una gestión. Permaneció dos horas atascada en la frontera sin poder entrar en la ciudad. "Allí todos mis compatriotas se quejaban de que el Tarajal (el puesto fronterizo) había sido cerrado por los españoles", afirma. "Llegué tarde a la cita", se lamenta. Ese día las autoridades españolas tomaron una decisión inusitada. Decretaron el cierre completo de la frontera aunque aseguran que sólo duró una hora.

Las medidas adoptadas por la policía nacional tras la muerte, el 25 de mayo, de dos porteadoras, en el acceso al puente de Buitz, que une a Ceuta con Marruecos, probablemente contribuyan a mejorar la seguridad de estas 8.000 o 10.000 mujeres que se dedican al contrabando tolerado. Empeoran, en cambio, la fluidez del tránsito en la frontera.

Las porteadoras entran en Ceuta por la frontera internacional del Tarajal, acuden a los polígonos comerciales, cargan la mercancía -entre los bultos que se echan a la espalda y los que empujan pueden transportar hace cien kilos de una tajada- y salen por el paso peatonal de Buitz abierto en 2005. Entonces sólo lo cruzaban, varias veces al día, entre 1.500 y 2.000 porteadoras.

Tras la muerte, por aplastamiento, de las dos porteadoras, la Delegación del Gobierno en Ceuta tomó una triple decisión: incrementar hasta 90, con refuerzos llegados de Sevilla, el número de policías desplegados a diario en el acceso al Biutz; limitar el tamaño de los bultos que acarrean y, sobre todo, no permitir que más de 3.000 porteadoras coincidan en los polígonos y en el acceso al puente fronterizo peatonal.

"Antes podían concentrarse allí hasta casi el triple y la policía consideraba que era un número incontrolable con sus efectivos", señala una fuente conocedora del dispositivo de seguridad.

El tope fijado ahora al número de porteadoras que pueden coincidir del lado español obliga a las fuerzas de seguridad marroquíes a vigilar y atender a las otras cinco mil que esperan su turno para cruzar a Ceuta. Supone un incremento de su trabajo.

Quizá porque quisieron ser escrupulosas o porque estaban molestas con las medidas de seguridad impuestas por los españoles, lo cierto es que las autoridades marroquíes decidieron el miércoles revisar los bultos que sacan de Ceuta las porteadoras. La salida de la ciudad se efectuaba con cuentagotas mientras que las mujeres sí seguían entrando al ritmo habitual. Fue entonces cuando la policía cerró la frontera para no verse desbordada.

Las restricciones impuestas a las porteadoras del lado español están provocando un incremento del contrabando en automóviles, hasta ahora casi inexistente. Andrés Carrasco, secretario general del Sindicato Unificado de Policía, declaró a la agencia EFE que ahora pasan "infinidad de coches cargados hasta los topes".

Ceuta exporta irregularmente a Marruecos mercancías por valor de unos 500 millones de euros anuales, según fuentes de la ciudad, aunque el Miniterio de Economía marroquí calcula que el contrabando asciende a unos 700 millones.

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