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La catástrofe del vuelo AF-447

Brasil confirma que los restos de fuselaje hallados en el Atlántico son del Airbus desaparecido

El Ejército avistó objetos metálicos y asientos a 650 kilómetros al noreste de las costas brasileñas

Madrid / Brasilia
La aerolínea Air France ha habilitado un número de teléfono para los que se quieran poner en contacto con la compañía: 0800 800 812 para las llamadas desde Francia, y +33 1 57 02 10 55 para los que llamen desde el extranjero.

El ministro brasileño de Defensa, Nelson Azevedo Jobim, confirmó este martes que "no hay duda" de que los restos metálicos y asientos de avión avistados por la fuerza aérea de su país a unos 650 kilómetros del archipiélago de Fernando de Noronha, al noreste de Brasil, son del Airbus 330 desaparecido con 228 personas a bordo cuando viajaba de Río de Janeiro a París la noche del pasado domingo (madrugada del lunes en España). "No hay la menor duda de que son del avión de Air France", afirmó Jobim en una rueda de prensa en Río de Janeiro después de visitar en un hotel a los familiares de los 58 brasileños que viajaban en la aeronave.

Barcos de la Marina de Brasil se dirigen ahora al área del océano indicada por los pilotos para recoger los restos. Según el ministro, la mayor dificultad será encontrar las cajas negras del aparato.

Según expertos de la fuerza aérea brasileña, el lugar donde ha aparecido el fuselaje demuestra que el comandante trató de volver a la base aérea de Fernando de Noronha, ya que es una zona que se desvía a la derecha de la ruta seguida por los aviones que vuelan de Brasil a Europa, informa Juan Arias desde Río de Janeiro.

La tragedia aérea, que tiene en vilo a los familiares de las personas que viajaban a bordo, apuntó desde el primer momento a un triste final. Las esperanzas de hallar supervivientes son prácticamente nulas, tal y como aseguró el lunes el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Desaparición en la madrugada

El avión partió de Río de Janeiro a las siete de la tarde del domingo (medianoche en la España peninsular). Se comunicó por última vez con los controladores de Brasil tres horas y media más tarde cuando informaron de que entrarían en el espacio aéreo de Senegal. El comandante avisó de que entraban en una zona de turbulencias. El vuelo AF447 tenía que haber aterrizado en el aeropuerto de Charles Gaulle a las 11.10 hora francesa (9.10 GMT). Pero ya no se supo nada más.

En mitad del trayecto, sobrevolando el Atlántico, el aparato comenzó a emitir señales automáticas que informaban de diversas averías, entre las que se contaba un fallo eléctrico general. A las 2.14 de la madrugada (4.14 hora peninsular) desapareció en plena tormenta. Los responsables de Air France aseguraron que la causa posible del accidente es un rayo que, al alcanzar el avión, desencadenó un fallo en serie de todo el sistema. Pero nada es seguro. La desaparición del avión sin una señal de alerta complica la investigación.

Una vez fuera del alcance del radar, el Airbus 330 pudo precipitarse en una zona situada a unos 1.100 kilómetros de la costa de Brasil, donde la profundidad de las aguas del Atlántico oscila entre los 1.600 y los 4.000 metros.

Amplio dispositivo

A la busca de pistas, Brasil movilizó el lunes ocho aeronaves y tres navíos para rastrean el área que corresponde al control aéreo brasileño, mientras que varios aviones franceses hacían lo mismo en la zona bajo control aéreo de Dakar.

El presidente de EE UU, Barack Obama, ofreció ayudar con lo sea "necesario" para encontrar el avión desparecido. El Pentágono colabora desde el lunes con información procedente de sus satélites. España envió dos aviones que tiene en la base de Senegal.

En el aeropuerto internacional de Río de Janeiro Antonio Carlos Jobim y en el Charles Gaulle reina la angustia. Los familiares esperan con dolor y lágrimas la llegada de noticias. Padres, hermanos, novios y amigos saben que las esperanzas de encontrar supervivientes son muy escasas, casi nulas.

La relación completa de pasajeros por nacionalidades es la siguiente: 61 franceses, 58 brasileños, 26 alemanes, 9 chinos, 9 italianos, 5 británicos, 6 suizos, 5 libaneses, 4 húngaros, 3 eslovacos, 3 noruegos, 3 irlandeses, 2 estadounidenses, 2 españoles, 2 marroquíes y 2 polacos. La lista se completa con un ciudadano de cada uno de los siguientes países: Suráfrica, Argentina, Austria, Bélgica, Canadá, Croacia, Dinamarca, Islandia, Estonia, Gambia, Holanda, Filipinas, Rumanía, Rusia, Suecia y Turquía.

Un viaje de novios que acaba en drama

Una consultora catalana que disfrutó de su viaje de novios en Brasil y un ingeniero sevillano empleado en el sector petrolífero en desplazamiento de trabajo son los dos españoles que viajaban a bordo del vuelo AF-447. Anna Negra, de 28 años y familiar de la saga Raventós que levantó el negocio del cava en la comarca del Penedés, vivía desde hace dos años y medio en Dubai. Allí se trasladó con su pareja, Javier Álvarez, a quien conoció en Barcelona y con quien se casó el pasado 6 de mayo en las cavas familiares. La pareja viajó después del enlace a Brasil para disfrutar de un viaje de novios de tres semanas, según amigos y familiares. Los recién casados se despidieron en el aeropuerto de Río de Janeiro, donde cada uno iba a tomar un vuelo distinto. Él debía regresar a Dubai a trabajar. Ella tenía unos días más de vacaciones y había decidido disfrutarlos con su familia en Cataluña, deseo que frustró la catástrofe del vuelo AF-447.

Los amigos del matrimonio que viven en el emirato del Golfo Pérsico se movilizaron para acompañar a Javier Álvarez. Querían ser los primeros en darle la noticia y por eso dos de ellos se trasladaron al aeropuerto para esperarlo a la llegada de su vuelo, prevista para las 11 de la noche hora local (dos menos en la España peninsular).

La familia de Andrés Suárez Montes, por su parte, se reunió en Sevilla, conmocionada. "Es un chico inteligente al máximo, trabajador. Terminó la carrera de ingeniero un año antes de lo que corresponde e hizo un master en Suiza", cuenta su tía entre lágrimas acompañada por la madre y el hermano de Andrés. "Estamos todos juntos, así al menos nos acompañamos", dice la tía.

Andrés tenía 38 años, estaba casado y sin hijos, y vivía en Caracas con su mujer venezolana. Cogió el avión para irse a vivir a París. "La compañía petrolífera lo destinó a Francia para que trabajara en Europa. Iba a estar más cerca de casa", comenta su tía entre la desesperación y el abatimiento.

Una de las azafatas del vuelo desaparecido era hispano-argentina

Una de las azafatas del vuelo de de Air France 447 tenía la doble nacionalidad española y argentina, según confirmó el Consulado argentino en la capital francesa. Se trata de una azafata nacida en Málaga hace 32 años de padres argentnos, por lo que tenía la doble nacionalidad.

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