Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Seis muertos en un choque entre Hamás y la policía palestina

El enfrentamiento siembra dudas sobre la formación de un Gobierno de unidad

Antes del amanecer de este domingo, decenas de policías palestinos rodearon una vivienda en la que se escondían dos milicianos de Hamás en Kalkilia, en Cisjordania. Pero esta vez los islamistas no se rindieron. Se enfrentaron a los agentes y mataron a tres de ellos antes de perecer junto al propietario de la casa. Es el primer brote violento de envergadura entre las fuerzas de la Autoridad Palestina y Hamás en dos años. Queda por ver si la actitud de los combatientes fundamentalistas es una respuesta aislada u obedece a una decisión de repeler a partir de ahora las frecuentes redadas que ejecuta la policía a las órdenes del presidente y líder de Al Fatah, Mahmud Abbas. En esta tesitura, la negociación entre los enconados rivales palestinos para formar un Gobierno de unidad, fijar un calendario electoral y reformar los cuerpos de seguridad en Cisjordania y Gaza se antoja una quimera.

Egipto, el mediador incansable, ha lanzado un ultimátum y puesto fecha para el pacto: 7 de julio. Sin embargo, los hechos sobre el terreno hacen presumir que el consenso es más que improbable. Hamás resiste en Gaza el asedio al que le someten Israel y Egipto con la colaboración de Occidente y de parte de los Gobiernos árabes, y rechaza reconocer a Israel al tiempo que Al Fatah reprime sin contemplaciones en Cisjordania toda expresión de apoyo a Hamás.

Abbas prometió el jueves en Washington a Barack Obama que cumpliría con la exigencia a la Autoridad Palestina de impedir ataques contra Israel. Lo lleva haciendo desde hace dos años, después de que Hamás expulsara de Gaza, en junio de 2007, a los cuerpos policiales leales a Abbas. Son cientos los detenidos islamistas en Cisjordania, cotidianas las capturas ?22 sólo el sábado?, y más que satisfactoria la coordinación con el Ejército israelí, según sus propios mandos. Abbas y el primer ministro, Salam Fayad, aducen que las detenciones carecen de motivación política. Cuesta encontrar quien les crea.

La persecución de los milicianos -también de dirigentes políticos, periodistas, académicos, comerciantes y profesionales afines a Hamás y a Yihad Islámica- en Cisjordania no sorprende. Pero el enfrentamiento de Kalkilia es el más grave desde las refriegas entre Al Fatah y Hamás en Gaza, tras el triunfo electoral de los fundamentalistas en 2006. Cientos de palestinos murieron en esos enfrentamientos que ahora pueden reproducirse en el territorio dominado por Abbas. Las Brigadas Ezedin el Kassam, brazo armado de Hamás, prometían este domingo "venganza".

Abbas, desprestigiado entre sus ciudadanos, se la juega. Tal vez Obama sea su última carta para arrancar concesiones territoriales a Israel y lograr réditos políticos. Porque los palestinos de a pie contemplan la actuación de los policías entrenados en Jordania por un general estadounidense como un acto de colaboracionismo con el enemigo. EE UU ha invertido millones de dólares para adiestrar a 1.600 uniformados y el plan para preparar nuevas brigadas de 500 hombres continúa. La caza del miliciano -el jueves murió otro de sus cabecillas en Hebrón a manos de soldados israelíes- continuará.