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Brown propondrá ante el G-20 un fondo de 100.000 millones de dólares para impulsar el comercio

El presidente brasileño opina que los responsables del origen de la actual crisis económica son "gente blanca de ojos azules"

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el primer ministro británico, Gordon Brown, han dicho este jueves en Brasilia que el impulso del comercio es tan necesario como un saneamiento de la banca para paliar el impacto de la crisis en la economía global.

Brown ha adelantado que en la cumbre del G-20 que se celebrará en Londres el próximo 2 de abril propondrá la creación de un fondo de 100.000 millones de dólares "para asegurar que las empresas puedan exportar". Las aportaciones de cada país a ese fondo global deberán ser discutidas, pero Brown se ha mostrado confiado en que la suma propuesta será aceptada por los países del G-20, ya que es el "mínimo necesario" para impedir efectos mayores sobre el comercio mundial.

El cordial encuentro en Brasilia entre ambos dirigentes ha estado centrado casi en exclusiva en la crisis financiera mundial. Dirigiendo su mirada al primer ministro británico, Lula ha recordado una vez más que, en estos momentos críticos, las decisiones políticas pueden llegar a ser más importantes que las económicas. "Él [Gordon Brown], otros líderes mundiales y yo sabemos que el momento exige decisiones políticas profundas, más aún que económicas", ha afirmado.

"Gente blanca de ojos azules

Lula, que siempre dice lamentar que una crisis ajena a Brasil venga a interrumpir el ciclo de crecimiento del país, fue gráfico al describir la situación financiera mundial, que, en su opinión, ha sido originada por "gente blanca de ojos azules"; el mandatario brasileño se refería así a los especuladores internacionales del primer mundo. Interrogado por un periodista británico sobre si estaba adoptando una postura ideológica en el combate a la crisis, Lula ha respondido que se limitaba a dar fe de un hecho: "No conozco ningún banquero negro o indio... Lo que yo percibo es que, una vez más, una gran parte de los pobres del mundo son las primeras víctimas de la crisis".

Además, Lula ha criticado el actual sistema financiero internacional. "No es posible una sociedad en la que usted entra en una tienda del aeropuerto y es filmado y vigilado, y que sin embargo el sistema financiero no esté vigilado ni regulado", afirma.

Cambiar la lógica

Brown ha coincidido con Lula en que es necesario un cambio en la lógica del sistema financiero internacional. Para él, el antiguo consenso de Washington ha muerto y ya no es posible volver al modelo del sistema bancario del pasado. Por ello, según sus palabras, "hay que cambiar la lógica financiera para permitir que personas y empresas se sientan seguras en los bancos".

Ambos líderes recibieron con frialdad el plan del presidente de EE UU, Barack Obama. Para Lula, no es necesario usar el poco dinero que queda "para comprar los llamados activos tóxicos", aunque matizó que es posible que "Obama tomase esa decisión pensando en el bien de Estados Unidos". Brown ha evitado criticar directamente el plan de Obama y se ha limitado a decir que "es una buena señal que, una semana antes del G-20, el Gobierno de Obama se haya pronunciado sobre los activos tóxicos".

Con los ojos puestos en el G-20, el primer ministro británico fue explícito. Para él, los líderes que acudirán a la cumbre de Londres deberán "analizar juntos lo realizado en términos de estímulo fiscal, bajada de tipos de interés y otras medidas económicas", y se ha mostrado confiado en que el G-20 llegará a un consenso en cuanto a la supervisión del sistema financiero mundial.

"Espero que en la cúpula del G-20 no sólo encontremos un consenso sobre el camino a seguir para un acuerdo mundial, sino también para impulsar el comercio", ha dicho. Al mismo tiempo, ha negado que existan desaveniencias entre Estados Unidos y la Unión Europea sobre cómo salir de la crisis. En su opinión, existe una determinación firme de los líderes mundiales para "hacer todo lo que sea necesario para lograr que la economía vuelva a crecer".

La condena del proteccionismo económico fue el telón de fondo del encuentro entre Lula y el primer ministro británico, quienes han apostado por el regreso a la Ronda de Doha. "Hemos aprendido a disfrutar del libre comercio, una conquista a la que no podemos renunciar por causa de la crisis", ha dicho Lula, que comparó el proteccionismo con las medicinas que se toman durante una enfermedad: "El efecto puede ser inmediato, pero después viene la depresión. Y si no actuamos con rapidez, además de la depresión llegará la recesión, sin previsiones de lo que pueda ocurrir en el mundo", ha afirmado Lula con cierto malhumor, a pesar del optimismo que siempre le caracteriza.