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Sudán arrebata el reparto de la ayuda de las ONG extranjeras

Al Bashir había ordenado que las organizaciones humanitarias se fueran del país

El presidente de Sudán, Omar Hassan al Bashir, ha ordenado hoy que todas las organizaciones internacionales dejen de distribuir ayuda humanitaria en el país en el plazo de un año y que esta labor la asuman en exclusiva las organizaciones no gubernamentales (ONG) del país.

"Hemos ordenado al Ministerio de Asuntos Humanitarios que, en el plazo de un año, los sudaneses asuman completamente el trabajo voluntario en Sudán, después de que las organizaciones internacionales hayan dejado de distribuir la ayuda entre los ciudadanos sudaneses", ha declarado Bashir durante un desfile militar.

"Ellas (las organizaciones internacionales) sólo deben dejar sus ayudas alimentarias en el aeropuerto y las organizaciones no gubernamentales sudanesas podrán distribuirlas", ha añadido el presidente sudanés que gobierna con puño de hierro el país desde hace 20 años.

El Gobierno ha ordenado la expulsión de 16 ONG internacionales en represalia por la orden de detención dictada por el Tribunal Penal Internacional (TPI) contra Bashir por crímenes de guerra y contra la Humanidad en la región de Darfur, al oeste del país. Jartum acusó a estas organizaciones de haber ayudado al TPI, lo cual ha sido negado por las propias aludidas.

Los expertos internacionales creen que en seis años de guerra en Darfur han muerto alrededor de 200.000 personas y han huido de sus hogares más de 2,7 millones. El Gobierno ha reducido la cifra de muertos a 10.000. Alrededor de medio millón de personas se han quedado sin asistencia humanitaria urgente según datos de Acción contra el Hambre, una de las ONG que trabajaban en la región.

Años de conflicto

La rebelión en la región de Darfur comienza en 2003, cuando unos guerrilleros toman posiciones exigiendo un reparto más justo de poder y riquezas. La discriminación negra por la árabe alimenta el conflicto. El gobierno contraataca y en enero y febrero de 2004 se producen graves violaciones contra la población civil. En agosto de 2006 Sudán niega la entrada a cascos azules y lanza, meses después, una nueva ofensiva contra la población. Las denuncias de organismos internacionales crecen hasta que el 4 de marzo de este año se anuncia la orden de arresto contra el presidente.

Al Bashir llegó al poder en 1989 mediante un golpe de estado, que provocó una guerra civil entre el norte del país, de mayoría musulmana, y el sur, principalmente cristiano. Décadas de conflictos armados han dejado las infraestructuras del país casi totalmente arrasadas. Millones de personas han sido desplazadas en un país con grandes áreas de superficie cultivable, grandes reservas de oro y petróleo e importantes plantaciones de algodón.