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Dimite el primer ministro palestino

Salam Fayad pretende así facilitar un Gobierno de unidad nacional entre Hamás y Al Fatah

El primer ministro palestino, Salam Fayad, ha presentado su dimisión, que será efectiva a finales de marzo. Fuentes próximas al Gobierno de Ramala han explicado que la decisión de Fayad pretende facilitar la creación de un Gobierno de unidad nacional entre Hamás y Al Fatah, necesario para avanzar con la convocatoria de elecciones presidenciales y legislativas.

La dimisión tiene lugar unos días después del inicio de la negociación en Egipto entre trece facciones palestinas, entre ellas Al Fatah, el partido del presidente Mahmud Abbas, y el movimiento fundamentalista Hamás, que gobierna en la franja de Gaza. Las negociaciones pretenden la formación de un Ejecutivo que sea capaz de preparar las elecciones presidenciales, ya que el mandato de Abbas expiró el 9 de enero y también las legislativas.

La agenda viene cargada de escollos pues siguen los problemas que desataron una lucha fratricida desde que la organización islamista venciera en las elecciones de enero de 2006. Al año siguiente, Israel, los países occidentales y Egipto hicieron todo lo posible para derribar el Gobierno de unidad. Ahora es diferente. Los Estados europeos, incluso la Casa Blanca, parecen más receptivos a esta fórmula, imprescindible para acometer la reconstrucción de la franja, devastada en la guerra de 22 días que Israel lanzó en diciembre.

"Hablar con Hamás es lo correcto", afirmó días atrás el secretario del Foreign Office británico, David Miliband. La apertura de los cruces fronterizos con Israel es vital y resulta inviable si Gaza está en manos islamistas. Para El Cairo, que lleva años mediando, es un asunto trascendental. Lo último que desea es una Gaza desvinculada de Cisjordania que vuelque sus problemas hacia Egipto.

Posibilidades de Gobierno

Una de las opciones que cobra fuerza es la formación de un Ejecutivo de tecnócratas o figuras independientes para evitar la presencia de rostros conocidos de Hamás. Una fórmula que permitiría salvar la cara a los islamistas y a Al Fatah. El movimiento fundamentalista, después de la guerra que ha devastado Gaza, promete que el presidente, Mahmud Abbas, no se hará cargo en solitario de la reconstrucción de la franja por mucho que los fondos recaudados en Sharm el Sheij el 2 de marzo sólo tengan un destinatario: el mandatario palestino.

Eso, contando con que los 3.500 millones de euros de verdad lleguen a las arcas palestinas. Funcionarios de la OLP lamentan que los líderes de las potencias occidentales y de los países árabes prometen mucho y para más tarde condicionar las ayudas a todo tipo de exigencias. Como muestra un botón: en febrero el propio Fayad suspendió el pago de los salarios a los 70.000 empelados públicos de Gaza -los adscritos a la Autoridad Palestina, que cobran por no trabajar para el ejecutivo islamista- por no disponer de fondos.

No es un secreto para muchos funcionarios del Gobierno palestino que Fayad aspira a ocupar la presidencia palestina tras los comicios que previsiblemente se celebrarían en enero. Las relaciones de Fayad -líder del partido La Tercera Vía, que cuenta con dos diputados en el Parlamento de 132 escaños? con Al Fatah no son precisamente espléndidas. Acusados de corrupción rampante, los dirigentes de Al Fatah fueron excluidos del Gabinete que constituyó Salam Fatad en junio de 2007, después de que Hamás se hiciera con el control total de Gaza.

Abbas pide al jefe del Ejecutivo que se quede

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha pedido al primer ministro Salam Fayad que permanezca en su cargo, después de que éste haya presentado hoy su dimisión para facilitar la creación de un Gobierno de unidad nacional, informa EP. Abbas ha hecho esta petición inmediatamente después del anuncio de Fayyad, y ha manifestado su aprecio por la labor desempeñada por Fayad en los últimos 20 meses, con medidas en los sectores económico, social, en las reformas y en la seguridad.

Por su parte, Hamás ya ha respondido a la dimisión a través de su portavoz, Fawzi Barhum, quien ha explicado que la dimisión de Fayad era esperada, a la vez que ha vuelto a censurar la actuación de Abbas, al que ha acusado de haber formado un Gobierno anticonstitucional y que responde a intereses privados. "No creemos que seta dimisión tenga nada que ver con las conversaciones de El Cairo ni con la formación de un Gobierno de unidad palestino. Más bien es el resultado de los desacuerdos personales entre Fayad y Abbas", ha dicho Barhum.

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