El Foro Social Mundial multiplica las marchas de protesta

Los presidentes de Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Paraguay se reúnen en Belém para hablar de la crisis

Belém, sede de la novena edición del Foro Social Mundial, en contraposición al Foro Económico Mundial de Davos, fue colapsada ayer por la presencia de cinco presidentes de otros tantos países suramericanos: Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Paraguay, que pudieron observar el multiplicarse de marchas de protesta por la ciudad contra el capitalismo, contra la pérdida de empleo, contra las políticas conservadores en materia de ecología y con consignas a favor de la vuelta del socialismo, tras considerar enterrado el neoliberalismo.

Los presidentes suramericanos Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Fernando Lugo tuvieron un encuentro por la mañana con 20 movimientos sociales de izquierdas de América Latina presentes en el foro, los cuales excluyeron del encuentro al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, a quien no consideran un líder de ruptura ni de izquierdas ya que ha gobernado al pais con una política macroeconómica neoliberal

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Quisieron darle un portazo, pero en realidad le hicieron un favor al diferenciarlo de sus colegas, considerados más bien como populistas. Lula fue a Belém pero sólo por la tarde para encontrarse primero, a puertas cerradas, con los cuatro presidentes colegas, y más tarde, ya en la noche, de nuevo con ellos en un debate público con cerca de diez mil participantes escogidos por los responsables de la organización de los actos.

Antes, Lula se había encontrado a solas con Hugo Chávez, quien afirmó: "Lula y yo hablamos siempre mucho y de todo, pero hoy sobre todo hemos hablado de la crisis financiera mundial". Los seguidores de Chávez repartieron propaganda a favor del referendum venezolano y éste se demostró complacido porque, dijo, Bush se había ido finalmente "al basurero de la historia".

Los cinco presidentes fueron acosados de preguntas. Los participantes en el foro querían saber qué medidas concretas estaban tomando para que la crisis no azote a los países suramericanos. Todos culparon de la crisis al capitalismo mundial y a los responsables de las financias del planeta. Lula defendió una salida a la crisis financiera mundial "que no pase sólo por nuevos caminos económicos y financieros, sino también por la construcción de un nuevo modelo productivo y de consumo ambientalmente sustentable".

Lula aprueba nuevas medidas

Por lo que se refiere a la crisis brasileña, Lula colocó el énfasis "en la producción, en el empleo, en la preservación del salario de los trabajadores y en la protección a los más débiles". A pesar de no haber sido convidado por los movimientos sociales más radicales presentes en Belém, Lula acudía al foro con el propósito de abrir un diálogo con ellos.

Como tarjeta de visita anunció el día antes, a pesar de la crisis, un aumento de 500 millones de reales para la institución Bolsa Familia, que ya alcanza a más de 12 millones de familias. Sancionó también que no sólo los millones de niños de la primaria en las escuelas públicas sino también los de la secundaria recibirán a partir de ahora cada día un almuerzo preparado por nutricionistas. Para muchos de esos niños de familias pobrísimas, es la única cómida del día.

El líder brasileño, que no desea aparecer como populista, pero sí como político empeñado en lo social, va a necesitar de los movimientos sociales -los que le eligieron en 2002- para que apoyen a su candidata a la sucesión, la ministra y ex guerrillera Dilma Rousseff, que ayer estuvo a su lado y que afirmó que Brasil está preparado para tener un presidente negro, indio o mujer.

A pesar de que el acento sigue puesto en Belém en la crisis mundial, se están abriendo paso con fuerza los debates sobre la defensa de la Amazonia y de la Tierra en general. Los líderes indígenas aparecían ayer utilizando con desenvoltura sus móviles para enviar fotos, vídeos y notas del foro para sus aldeas en el site www.indiosonline.org.

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