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El Congreso de EE UU ultima inyectar 15.000 millones de dólares al sector del automóvil

Los tres grandes fabricantes, General Motors, Ford y Chrysler, recibirían menos de la mitad de lo que piden para evitar la bancarrota

Los líderes demócratas del Congreso estadounidense y la Casa Blanca ultiman un acuerdo para aportar un máximo de 15.000 millones de dólares (unos 11.500 millones de euros) de ayuda inmediata al sector automovilístico, para paliar la dramática situación que atraviesan los tres principales fabricantes de automóviles de EE UU, General Motors, Ford Motor y Chrysler, al borde de la bancarrota. Los tres grandes de Detroit recibirían, de confirmarse el plan, menos de la mitad de lo que reclamaron al Congreso (pedían 34.000 millones de dólares, 27.000 millones de euros).

Los líderes demócratas han enviado a la Casa Blanca el borrador del plan de rescate, con el objetivo de someterlo a votación esta semana. Durante una rueda de prensa, los demócratas han indicado que las negociaciones continúan y que la meta de cualquier acuerdo es lograr un plan que promueva la viabilidad de la industria automotriz a largo plazo. En la madrugada del sábado pasado, se acordaron las líneas principales de la inyección, que saldrán de un fondo para fomentar los coches eléctricos y que deberán ser devueltos con intereses.

El presidente del Comité de Servicios Financieros de la cámara baja, Barney Frank, ha afirmado que los demócratas ya han tomado pasos "conciliatorios" para destrabar las negociaciones en torno a un plan de rescate del sector. "Hemos podido enviar (a la Casa Blanca) un proyecto de ley que, tal como creemos que han ido las conversaciones, contiene lo que ellos consideran necesario" y así evitar un mayor deterioro económico, ha dicho Frank.

El presidente de EE UU George W. Bush ha dicho este lunes que deben analizarse todos los puntos de la situación de los fabricantes para asegurar que pueden sobrevivir a largo plazo y que la inyección sea devuelta. "Tiene que haber viabilidad", ha indicado Bush en una entrevista con la cadena ABC News. "Espero que hagamos algo pronto", ha señalado el presidente que ha advertido que los fabricantes "son importantes", pero cree que la inyección no debe malgastarse.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, por su parte, ha vuelto a insistir en que es una mala idea echar mano del fondo ambiental y que el dinero debería salir del plan de rescate de Wall Street, a lo que se opone la Casa Blanca. Pelosi ha subrayado que, de todas maneras, los tres principales fabricantes deben poner en marcha un plan de reestructuración y viabilidad a largo plazo para el 31 de marzo de 2009, como condición para recibir la ayuda.

Un plan urgente

General Motors, que en total pidió un crédito de 18.000 millones, ya anunció la semana pasada que requería 4.000 millones antes de final de año para mantenerse a flote, y otros 4.000 millones en enero. Sin ese dinero, dijo, se declararía en suspensión de pagos. La compañía ha admitido este lunes que ha "decepcionado" a los consumidores estadounidenses dejando que su "calidad cayese por debajo de los estándares de la industria", recoge la cadena británica BBC en su edición on-line.

Chrysler, con explicaciones similares, aseguró que necesitaba 7.000 millones para eludir la quiebra. Ford Motor dijo que requería una inyección de 9.000 millones, pero su caso es menos preocupante, ya que su situación es mejor que la de sus rivales, aunque la bancarrota de éstos podría traerle serios problemas.

Según Barney Frank, la cifra acordada es lo máximo que se puede conceder dentro del programa que gestiona el Departamento de Energía con fondos aprobados por el Congreso en septiembre pasado. Además, se ha quejado de que la Casa Blanca ha amenazado con un veto presidencial de cualquier medida que supere ese monto.

El diario The Wall Street Journal señala que el plan prevé protecciones para los contribuyentes, incluyendo "garantías" equivalentes al 20% del préstamo, restricciones en las compensaciones a los ejecutivos de las empresas, entre otros puntos. El préstamo se otorgaría a un plazo de siete años, con una tasa de interés del 5% en los primeros cinco años y del 9% en los dos años restantes.