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Miles de argentinos se manifiestan contra la reforma de las pensiones

El Congreso vota la nacionalización de los fondos con una oposición dividida

Miles de personas, convocadas por grupos de oposición y movimientos sociales y por los propios empleados de las empresas Administradoras de Fondos de Pensiones y de Jubilación (AFPJ), se han manifestado ante el Congreso argentino para protestar por la previsible aprobación, este jueves, de la ley que permite la nacionalización de las pensiones privadas y que obliga a un sistema único de previsión.

Con cacerolas y pancartas con el lema No al saqueo de los jubilados, los manifestantes han cortado el tráfico en las cercanías del Congreso, reclamando que el dinero de los fondos no sea utilizado para pagar deuda o gastos electorales. Entre los manifestantes se encontraban algunos de los dirigentes que protagonizaron en su día el enfrentamiento a propósito de los impuestos a las exportaciones agrícolas.

El Gobierno de Cristina Fernández, ante la avalancha de críticas y el desconcierto creado por su repentino anuncio, el pasado 21 de octubre, de suprimir los fondos privados de pensiones, ha aceptado algunos cambios en el proyecto y confía en superar la votación sin problemas. La oposición se encuentra dividida, porque una parte de ella criticó en su día la creación de las AFPJ y ahora se mueve con mucha incomodidad a la hora de defenderlas. Es el caso de los socialistas, que han anunciado el voto a favor de la nacionalización, y de algunos diputados oficialistas que se habían mostrado inicialmente críticos. Los radicales, por el contrario, mantienen su voto negativo.

El proyecto de ley, de 22 artículos, ha sufrido 15 reformas, aunque realmente solo dos tienen relevancia: la creación de dos comisiones parlamentarias que controlarán el sistema y la prohibición de invertir esos recursos en el exterior. En el primer caso, la oposición se queja de que las comisiones parlamentarias estarán controladas por la mayoría de Fernández, con lo que no existen garantías de que el dinero no vaya a ser empleado en pagar deuda o en gastos electorales. La prohibición de invertir en el extranjero se debe más bien a la reciente decisión de un juez estadounidense de embargar los fondos de las AFJP en EE UU como garantía para los acreedores del Gobierno argentino, lo que provocó la orden inmediata de repatriar todo el dinero de las AFJP en los países de Mercosur.

El rápido debate parlamentario sobre las AFJP ha coincidido además con la discusión en el Senado de los presupuestos de 2009, que debían ser votados ayer mismo y que han sido muy criticados por incluir una previsión de crecimiento del 4% y un dólar a 3,19 pesos, dos datos ya ampliamente desmentidos por la realidad. Frente al Senado se produjeron incidentes entre piqueteros favorables al Gobierno y militantes opositores y productores agropecuarios que se niegan a que se renueven los llamados "superpoderes", una fórmula que se inventó durante la crisis de los ochenta, y que permite que el Gobierno cambie a lo largo del año, sin mayores explicaciones, el destino de las diferentes partidas.

El terremoto financiero que provocó la decisión de Fernández de "nacionalizar" los fondos privados de pensiones fue tan grande que el Gobierno se ha visto obligado desde entonces a tomar una serie de rápidas medidas de control, que frenaran el malestar de los empresarios, argentinos y extranjeros, y redujera un poco la desconfianza e incertidumbre de los inversores. Todos los ojos están vueltos en Argentina hacia la evolución del precio del dólar. La presión sobre el billete verde fue tan fuerte la semana pasada que el Gobierno ordenó al Banco Central inyectar parte de sus importantes reservas para contener el precio por debajo de los 3,40 pesos (se compraba en el mercado cambista a 3,70). En un solo día, el pasado viernes, el Banco Central empleó casi 500 millones de dólares en lograr ese objetivo. El dólar se cotizó ayer a 3,35, pero no esta claro cuál será la evolución a medio plazo.

El Banco Central también ha tomado medidas para dificultar que se sigan sacando grandes cantidades de dinero del país a través de complicadas inversiones indirectas que dejan finalmente el dinero en cuentas fuera de Argentina y en dólares y que, según los expertos, se han acentuado desde finales de octubre.