El ex presidente guatemalteco Portillo se entrega a la justicia

El que fuera mandatario, prófugo en México desde 2004, se declara inocente del delito de enriquecimiento ilícito

El ex presidente de Guatemala Alfonso Portillo, que gobernó este país centroamericano entre los años 2000 y 2004, volvió ayer sorpresivamente a Guatemala desde México para entregarse a la justicia, que lo juzgará por varios delitos de enriquecimiento ilícito. Horas después de su comparecencia, el juez decretó la libertad provisional mediante el pago de una fianza de un millón de quetzales (unos 95.000 euros), que al cierre de esta edición el ex presidente aún no había depositado.

En breves declaraciones a su llegada a la Torre de Tribunales, Portillo dijo a la prensa que tiene confianza absoluta en que se "hará justicia" y podrá demostrar su inocencia con respecto al delito de peculado del que se le acusa. "Decidí entregarme porque soy inocente y traigo las pruebas necesarias para demostrarlo", afirmó. Insistió en su viejo argumento de que fue víctima de "persecución política" y acusó a la prensa local de condenarlo a priori, mientras ocultó la corrupción rampante de su sucesor, Óscar Berger. "Hoy creo en la independencia judicial", dijo, tras señalar que, durante el Gobierno de Berger, el Ejecutivo presionó al poder judicial para que lo condenaran.

Con respecto al delito de peculado, Portillo tildó la acusación de falsedad y de montaje de sus enemigos, sin pruebas ni sustento jurídico. "Para que se acuse a alguien de peculado tiene que ser un funcionario que ejecute gastos. Yo no lo hice. La Contraloría General de Cuentas me extendió una constancia donde se afirma que el presidente no ejecuta gastos. Tampoco existe ningún reparo de la misma contraloría con respecto a mi gestión y, finalmente, la acusación de peculado conlleva que el presupuesto no sea aprobado por el Congreso, lo que no es mi caso", afirmó antes de prestar declaración ante el juez.

"Falsa entrega"

La fiscalía, por su parte, pidió a los jueces que se dicte auto de prisión y de procesamiento en contra de Portillo, considerando que es falso, como alude el ex mandatario, que su entrega sea voluntaria, sino que se trata de una extradición por parte del Gobierno mexicano. También señaló la oposición a que Portillo pueda beneficiarse de una medida sustitutiva (prisión domiciliar), "tanto porque existe un peligro de fuga de parte del ex mandatario, como por la importancia del daño causado a las instituciones y sociedad guatemaltecas, que va más allá del dinero sustraído en forma ilícita".

De acuerdo a la versión oficial, el ex mandatario se presentó a primera hora de ayer ante la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía), en la capital de México, donde había anunciado su decisión de volver a Guatemala, cuyo Gobierno reclamaba al del país vecino su extradición.

Tras los trámiles pertinentes, la PGR puso a disposición de Alfonso Portillo un avión, que condujo al ex gobernante hasta la sede de la Fuerza Aérea Guatemalteca, en cuyas dependencias las autoridades mexicanas realizaron la entrega formal. Tras el trámite, Portillo fue conducido, en medio de un impresionante dispositivo de seguridad, hasta la Torre de Tribunales, donde recibirá la notificación de los delitos que se le imputan. De acuerdo a la fiscalía, Portillo tomó la decisión de regresar después de agotar sin éxito todos los recursos legales para evitar su extradición a Guatemala.

Alfonso Portillo, señalado por la prensa local como "el gobernante más corrupto de la historia de Guatemala", deberá responder por varios casos de enriquecimiento ilícito, mientras los "fiscales estudian los expedientes para conocer la existencia de otros delitos que pudiera haber cometido", según dijo el jefe del Ministerio Público (fiscalía), Amílcar Velázquez Zárate, a la emisora local Radio Sonora.

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