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La Junta Militar de Myanmar blinda Yangón un año después de la 'revolución del azafrán'

Human Rights Watch denuncia que las autoridades continúan reprimiendo a la población

Las fuerzas de seguridad de Myanmar han tomado hoy las calles de Yangón para impedir que se produzcan protestas en el primer aniversario de las masivas manifestaciones a favor de la democracia encabezadas por los monjes budistas.

Conocida como la revolución del azafrán por el color granate del hábito de los religiosos, el mayor levantamiento popular en dos década fue brutalmente sofocado por la Junta Militar, que admite que 15 personas murieron, aunque la disidencia eleva la cifra a más de 200 y unos 6.000 detenidos.

Camiones del Ejército han patrullado las calles desde primera hora de la mañana y furgonetas de la Policía vigilan el centro de la ciudad y los lugares de donde partieron las marchas de 2007.

La ONG Human Rights Watch ha denunciado hoy que el régimen militar continúa reprimiendo a su pueblo. "La comunidad internacional debería pedir responsabilidades al Gobierno birmano por la brutal represión contra los monjes, activistas y civiles que se manifestaron en septiembre de 2007", ha señalado el colectivo de derechos humanos en un comunicado.

Continúa la represión

La ONG Human Rights Watch ha denunciado hoy que el régimen militar continúa reprimiendo a su pueblo. "La comunidad internacional debería pedir responsabilidades al Gobierno birmano por la brutal represión contra los monjes, activistas y civiles que se manifestaron en septiembre de 2007", ha señalado el colectivo de derechos humanos en un comunicado.

La subdirectora de la ONG en Asia, Elaine Pearson, ha asegurado que los gobernantes birmanos respondieron con "violencia y desprecio" a las ansias democráticas de los ciudadanos y agregó que "aunque algunos activistas políticos han sido liberados, otros están siendo detenidos y miles permanecen en las cárceles".