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La cumbre de París concluye con el nacimiento de la Unión para el Mediterráneo

Las dos orillas del Mediterráneo cierran en París el lanzamiento del Proceso de Barcelona con la Unión entre las dos riberas

Más de 40 jefes de Estado y de Gobierno han dado este domingo luz verde a una nueva etapa de las relaciones entre la UE y los países ribereños del Mediterráneo. Con París como escenario, y con el objetivo de poner en marcha lo señalado en el Proceso de Barcelona, hoy ha nacido la Unión para el Mediterráneo (UPM).

"Todos lo habíamos soñado, ahora la UPM es una realidad", ha destacado Sarkozy al término de la cumbre que ha reunido a 42 jefes de Estado o Gobierno de la UE y la región mediterránea.

La creación de la UPM es "un paso gigante" que abre "una nueva página en la cooperación euromediterránea", ha señalado el presidente egipcio, Hosni Mubarak, quien ha copresidido la reunión junto a Sarkozy. Mubarak ha confiado también en que este nuevo marco de cooperación llevará "más paz y más estabilidad" en la región mediterránea.

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, ha confiado en que la UPM abrirá la vía hacia "una auténtica integración regional". Barroso ha reconocido que aunque el Mediterráneo es una región de importancia crítica para Europa, "donde desgraciadamente los conflictos son numerosos", también es "prometedora".

En la declaración final de la cumbre, los líderes de la Unión Europea (UE) y de los países de la ribera sur del Mediterráneo, además de Mauritania y Jordania, también considerarán "pasos prácticos" para prevenir la proliferación de armas nucleares, químicas y biológicas, según reza el texto.

La UPM establece estructuras permanentes: una copresidencia rotatoria que se compartirá entre europeos y mediterráneos del sur, y un secretariado permanente que se encargará de lograr financiación pública y privada para los proyectos y supervisar su ejecución. En noviembre, los ministros de exteriores se reunirán para ponerse de acuerdo en la sede y el modo de financiación de la Unión.

El Gobierno español ha presentado la candidatura de Barcelona como sede de la secretaría de la UPM. "Hay otras candidaturas. Pero puedo decir que hay un clima favorable. De aquí al mes de noviembre, cuando la decisión será tomada, nos queda obtener un consenso definitivo", ha declarado Moratinos. Otras ciudades candidatas para acoger la secretaría general de la Unión Mediterránea pueden estar en Marruecos o en Túnez, y el Gobierno francés ha mostrado su predisposición a que la sede se encuentre en la rivera sur del Mediterráneo.

Un sueño "europeo y mediterráneo"

En el discurso del inicio de la cumbre, Sarkozy ha asegurado que "el sueño europeo y el sueño mediterráneo son inseparables" . El presidente francés ha recordado logros del Proceso de Barcelona, el ámbito de relación de la UE con la orilla sur del Mediterráneo, que el mismo quiso superar con su proyecto de Unión por el Mediterráneo al margen de los Veintisiete, un proyecto que finalmente la UE ha absorbido, dejando a medias la ambición del presidente francés. En este sentido, ha mencionado al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, por la reticencia española a que del nombre de la iniciativa desapareciera la expresión 'Proceso de Barcelona'. "No se trata de borrar Barcelona, señor Zapatero, sino de hacer más a partir de Barcelona", ha dicho.

En cualquier caso, ha querido dejar claro que "son todas las instituciones de Europa las que están unidas en torno al sueño de una unidad mediterránea. Quiero decir a mis amigos de Europa, en primer lugar a Angela Merkel, que los países los países ribereños del Mediterráneo, como Francia, y los que no lo son tienen el mismo interés: que la paz y la estabilidad reinen en el Mediterráneo". La canciller alemana también se opuso a crear una institución euromediterránea al margen de la Unión.

Sarkozy ha dicho que ha llegado el momento de relanzar la relación con nuevos medios y "en pie de igualdad entre el Norte y el Sur", con el objetivo común de lograr la paz en la región: "Vamos a construir la paz en el Mediterráneo igual que hemos construido la paz en Europa". Por ello, ha subrayado la "valentía" de todos los presentes, especialmente el "gesto de paz" que supone la presencia de los líderes de los países árabes ribereños del Mediterráneo e Israel.

En un fin de semana maratoniano para la diplomacia francesa, el presidente francés logró ayer arrancar a los presidentes de Siria y Líbano el compromiso de que iban a tener plenas relaciones diplomáticas; también bajo el paraguas de esta reunión, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha enviado un mensaje al presidente sirio, Bashar Al-Assad, a través del primer ministro turco, Tayyip Erdogan, extremo no confirmado por la delegación siria. Los dos mandatarios se han mostrado partidarios de seguir los contactos indirectos que están teniendo con la intermediación turca, pero no han desvelado el contenido de estos mensajes.

Un total de 43 jefes de Estado y Gobierno de toda la ribera mediterránea han estado representados en la cumbre. Los únicos jefes de Estado y Gobierno que no han estado presentes son el rey Mohamed VI de Marruecos, representado por su hermano el príncipe Mulay Rachid, el rey Abdulá de Jordania, que no ha podido acudir por razones personales, y el líder libio, Muamar Gadafi, que, crítico con el proyecto, ha declinado la presencia de su país en esta cita. Sí están presentes, en cambio, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el secretario general de la Liga Árabe, Amro Mussa.