La iglesia exige al Gobierno de Chávez que cese la "escalada de violencia"
Un grupo de radicales partidarios de Chávez tomó hoy la sede del palacio arzobispal en Caracas
El cardenal Jorge Urosa, arzobispo de Caracas, ha rechazado hoy la ocupación temporal del arzobispado por un grupo radical de chavistas y ha afirmado que es responsabilidad del Gobierno evitar que se repitan actos de violencia como ése. El grupo, liderado por la dirigente popular Lina Ron, ha leído un comunicado en el que, entre otras cosas, acusa de complicidad a los medios de comunicación privados, a sectores oligárquicos y la jerarquía de la Iglesia católica para provocar la caída del presidente Hugo Chávez.
"Esta escalada de violencia debe cesar, y eso le corresponde al Gobierno. Todos los sectores debemos contribuir a que haya paz armonía, concordia. Las diferencias se dilucidan con diálogo y en democracia", ha declarado el cardenal al canal privado Globovisión.
Urosa ha lamentado que ninguna autoridad atendiera sus llamadas telefónicas para denunciar la invasión de la sede arzobispal, y ha exigido "respeto para la Iglesia, para los que trabajan conmigo, para mi persona y para los sacerdotes". El cardenal ha vinculado la acción de hoy con 'ataques' de algunas personalidades gubernamentales a las posiciones adoptadas por la jerarquía católica en algunos asuntos de interés nacional.
La ocupación del arzobispado ha coincidido hoy con la celebración por parte de los sectores pro gubernamentales del aniversario del Caracazo, que comenzó el 27 de febrero de 1989 contra el Gobierno del entonces presidente Carlos Andrés Pérez. Este levantamiento popular anárquico, con saqueos indiscriminados principalmente en Caracas y que fue sofocado por los militares, es considerado por los partidarios de Chávez como el precursor de la revolución bolivariana.
En el Caracazo, cuyos actos violentos se extendieron por una semana, hubo centenares de muertos, aunque la cifra exacta nunca fue informada.


























































