Conductor de autobús, profesión de alto riesgo en Guatemala

10 chóferes han muerto desde el martes en la capital en operaciones de extorsión del crimen organizado

La capital de Guatemala ha vivido este jueves una jornada de caos, después de que los chóferes del servicio urbano de pasajeros decidieran atravesar sus vehículos sobre la ruta que conduce al Atlántico, en el norte de la ciudad, una de las vías más importantes del país. La protesta de los conductores obedece al recrudecimiento de los ataques y extorsiones contra el gremio, que el pasado martes vivió una jornada negra con el asesinato de cinco de ellos y de un ayudante.

El miércoles, dos pilotos más fueron asesinados. Y ayer, los atentados contra el transporte colectivo se cobraron la vida de otro conductor y del ayudante de una segunda unidad, mientras que un tercero resultó herido de bala. Es decir, 10 muertos y un herido en tres días. Y todos, en el perímetro urbano de la Ciudad de Guatemala.

Ser conductor de autobuses empieza a ser un oficio de alto riesgo en este país centroamericano. Según estadísticas de la policía, el año pasado fueron asesinados 43 de ellos. En lo que va del presente año, 13 han muerto en ataques directos. La mayoría de estos crímenes son atribuidos a las pandillas juveniles o maras, quienes cobran una extorsión que oscila entre los 50 y los 100 quetzales (alrededor de 5 y 10 euros) diarios a cada piloto por dejarlos circular en las rutas previstas. Hasta la fecha, las autoridades se han mostrado incapaces de frenar esta práctica, a pesar de conocerse los lugares y las horas en que los pandilleros asaltan las unidades, despojan a los pasajeros de dinero y objetos de valor, y cobran a cada piloto la cuota establecida. Según cifras del sector del transporte urbano, se producen entre 250 y 300 atracos a autobuses diariamente en Guatemala.

El recrudecimiento de los ataques al servicio de transportes, vital en una ciudad donde supone el único medio de locomoción para ocho de cada 10 de sus casi tres millones de habitantes, es vista por el presidente, Álvaro Colom, como una maniobra del crimen organizado para desestabilizar a su Gobierno y llevar al país a la total ingobernabilidad.

Colom, que asumió el poder el pasado 14 de enero, prometió en su discurso de toma de posesión un esfuerzo firme de su Administración por devolver al país la seguridad y la justicia, pilares básicos de todo Estado de derecho. Advirtió también que la lucha sería muy fuerte y que el arranque de esa tarea podría verse empañada por las acciones violentas del crimen organizado, con el objetivo de impedir su pérdida de protagonismo.

"Es evidente que nuestra política de seguridad preocupa a las mafias y al crimen organizado. Esto ha provocado su reacción violenta", dijo ayer el presidente a la prensa, momentos antes de reunirse con los transportistas para estudiar un plan que permita la seguridad del servicio.

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El presidente guatemalteco calificó de "dramático" el asesinato de los conductores. "Han sido acciones planificadas, realizadas por profesionales del crimen", dijo. Añadió que las primeras investigaciones han permitido establecer que los asesinos se desplazan en vehículos de modelos modernos y de gran cilindrada, característicos de los ataques de estas mafias.

10 chóferes han sido asesinados en Guatemala esta semana
10 chóferes han sido asesinados en Guatemala esta semanaREUTERS

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