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Rudolph Giuliani, el candidato suicida

El ex alcalde de Nueva York abandona la carrera republicana hacia la Casa Blanca tras fracasar en las primarias de Florida

En contra de lo que dicta el sentido común y la historia de Estados Unidos, Rudolph Giuliani ha decidido jugarse su futuro presidencial a una sola carta, las primarias de Florida, una estrategia inédita y arriesgada que resultó suicida. El ex alcalde de Nueva York decidió desoír lo que decían los expertos y optó por saltarse las primeras citas electorales de su partido, entre ellas dos claves, los caucus de Iowa y las primarias de Nueva Hampshire.

Al permanecer en la sombra, Giuliani no sólo perdió proyección pública, sino que permitió al resto de candidatos de su partido tomar ventaja. "Giuliani ha hecho la campaña más incompetente que he visto en mi vida. Su ausencia en Iowa y Nuevo Hampshire ha sido interpretado incluso como un desprecio por los ciudadanos", ha declarado el analista político y profesor de la Universidad de Nuevo Hampshire Andy Smith.

Error de estrategia

Resulta curiosa esta estrategia en un hombre combativo y con un alto reconocimiento público, que se colocó inmediatamente a la cabeza de las encuestas cuando anunció su intención de aspirar a la candidatura republicana. Y eso no era fácil, porque el ex alcalde de Nueva York, conocido tras los atentados del 11 de septiembre como el "alcalde de América", tenía un perfil muy poco conservador, debido a su tolerancia con el aborto, su permisividad con la inmigración y su simpatía hacia los derechos de los homosexuales.

Con estas credenciales, apostó por Florida. Pero la estrategia falló desde el planteamiento. La victoria que logró el martes en Florida el senador John McCain demuestra cómo alguien con menos recursos incluso que Giuliani puede colocarse a la cabeza gracias a su participación en las primeras citas electorales.

Giuliani quedó tercero en Florida, con el 15 por ciento de los votos, muy por detrás de McCain, que obtuvo el 36 por ciento, y del ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney. Este fracaso en el estado que el propio ex alcalde definió como "clave" ha provocado su retirada de la carrera hacia la Casa Blanca.

Una vez fuera de la política podrá dedicarse de nuevo a las dos empresas que fundó tras abandonar la alcaldía de Nueva York, Giuliani y Asociados, y Bracewell y Giuliani, donde ofrece asesoría legal a grandes corporaciones. Será tiempo, además, para echar la vista atrás y analizar los errores cometidos con su atípica estrategia electoral, que realmente nunca llegó a funcionar.

Los analistas apuntan, en principio, a la decisión de Giuliani de rodearse de una camarilla de colaboradores de Nueva York que, realmente, no tenía ninguna experiencia en campañas electorales nacionales. Además, hubo una cierta ineficacia en la gestión de sus recursos.

Casado en terceras nupcias y con dos hijos que apenas le hablan, no ofrece la típica estampa familiar que le gusta al votante conserador medio, especialmente cuando no le pesa hacerse fotos besándose con su mujer, sentada en su regazo, como ocurrió hace unos meses. "Era casi ciencia ficción pensar que alguien tan liberal como Rudy Giuliani podría convertirse en el candidato republicano", ha reconocido al diario The New York Times Nelson Warfield, analista político. Lo curioso es que lo tuvo al alcance de la mano.