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El ejército frustra un intento de rebelión contra la presidenta de Filipinas

Un general y un senador rebeldes, con varias decenas de soldados, se atrincheran en un hotel para pedir la salida de la presidenta.- El ejército asalta el edificio y fuerza su rendición

Soldados filipinos apostados frente al hotel The Peninsula poco antes del asalto.
Soldados filipinos apostados frente al hotel The Peninsula poco antes del asalto. EFE

El ejército filipino ha frustrado un intento de asonada contra la presidenta del país, Gloria Macapagal Arroyo. Varias decenas de soldados, encabezados por un general y un senador rebeldes, se han atrincherado en un lujoso hotel del centro de Manila, desde donde pedían la renuncia de la presidenta. Sin embargo, el ejército, que había rodeado el hotel, ha actuado sin contemplaciones y, tras evacuar a los clientes, ha asaltado el edificio, incluso entrando con vehículos blindados, forzando la rápida rendición de los rebeldes. La presidenta ha anunciado acciones legales contra los líderes de la revuelta y ha decretado el toque de queda en la capital.

Según Macapagal, ya se están preparando cargos contra el senador Antonio Trillanes y contra el general Danilo Lim, que han encabezado el intento de asonada. Ambos, acompañados de un par de docenas de soldados, han salido del tribunal que les juzga por un intento de golpe, también frustrado, en 2003 y han iniciado una marcha que ha terminado en el Hotel The Peninsula del centro financiero de Manila. Allí se han unido a un grupo de políticos de oposición y obispos que se encontraban en el hotel y se han atrincherado, pidiendo la renuncia de la presidenta.

El ejército ha rodeado inmediatamente el edificio con un centenar de soldados de élite, fuertemente armados y apoyados con tanquetas. Tras horas de negociación frustrada, las fuerzas de seguridad han empezado a disparar contra los amotinados. Ante la negativa a negociar de los rebeldes, el ejército ha sacado del hotel por el sótano a la mayoría de los civiles, incluidos huéspedes y periodistas, y lo ha asaltado con tanquetas y gases lacrimógenos, forzando la rendición de los amotinados.

"Vamos a salir por la seguridad de todos", ha dicho el senador Trillanes al poco de comenzar el asalto, dando por terminada la aventura. Minutos después, salía del hotel esposado. Trillanes y Lim, antes de ser reducidos, pedían la renuncia de la presidenta Macapagal. "Hemos sido testigos y víctimas de la crueldad de esta administración. Ahora, como soldados, vamos a hacerle frente", decía Trillanes tras ser arrestado.

Tras el golpe, el Gobierno filipino ha decretado el toque de queda desde la medianoche local (16.00 GMT) hasta las cinco de la madrugada (21.00 GMT) de mañana en la capital Manila y dos provincias circundantes, según un portavoz presidencial.

La presidenta se enfrenta a acusaciones de corrupción de la oposición, por lo que su popularidad está en horas bajas. Pese a ello, ha sobrevivido a al menos dos intentos de golpes de estado y tres intentos de recusación.