Continúa la huelga de transportes en Francia con menos seguimiento pero más radicalizada

Aumentan los actos de vandalismo y la presencia de piquetes.- Alemania sigue paralizada en el tercer día de paros de los ferrocarriles

Decenas de trabajadores se agolpan en los andenes de la estación parisina de Saint-Lazare.
Decenas de trabajadores se agolpan en los andenes de la estación parisina de Saint-Lazare.APF

La tercera jornada de huelga de los maquinistas alemanes y del sector del transporte público terrestre francés ha causado enormes dificultades a los ciudadanos de los dos países europeos. En Alemania, la mayor huelga en la historia de los ferrocarriles ha provocado largas e inusuales colas de coches en las entradas de las mayores ciudades. En Francia, millones de personas han encontrado problemas por los paros en la compañía de ferrocarriles SNCF y en la entidad del transporte metropolitano de París RATP, aunque el número de huelguistas ha sido inferior a los días anteriores.

La huelga indefinida del transporte público en Francia continua este fin de semana, con una movilización minoritaria, pero radicalizada respecto a las consignas de las direcciones de los sindicatos y con efectos sobre millones de usuarios. En la tercera jornada de paro a lo largo de hoy contra la reforma de los regímenes especiales de pensiones, el seguimiento ha ido disminuyendo, con un 32,2% de huelguistas en la compañía ferroviaria SNCF, frente al 42,8% del jueves y el 61,5% del miércoles.

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En la entidad del transporte metropolitano de París RATP, la dirección estima que un 23,3% de sus trabajadores han secundado la huelga, después del 27,2% que había calculado el jueves y el 44% el miércoles. En las empresas públicas de energía, que también están acogidas a los regímenes especiales de pensiones (EDF y GDF), el porcentaje ha sido prácticamente nulo igual que el jueves, y en GDF incluso se ha iniciado una negociación en la que no participaba el principal sindicato, la Confederación General del Trabajo (CGT).

Pero las protestas se han radicalizado, con episodios como una invasión de las vías por los huelguistas en Toulouse, o diversos actos de vandalismo denunciados por las empresas y los sindicatos, así como abundante presencia de piquetes. El efecto para millones de personas que cada día utilizan para sus desplazamientos el tren o los transportes metropolitanos de la región de París fue un nuevo caos y muchos optaron por el coche particular, lo que provocó decenas de kilómetros de retenciones.

La Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT) ha pedido a los trabajadores de la SNCF (donde es minoritaria) el fin de la huelga, un llamamiento al que habían hecho oídos sordos las asambleas generales que se han ido celebrando durante el día en los principales centros de trabajo, y que se han pronunciado por continuar con las protestas. Tampoco han logrado suficiente repercusión las declaraciones del ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, al señalar que en cuanto acabaran los paros "inmediatamente" se iniciarían las negociaciones a tres bandas entre las empresas y los sindicatos, en presencia del Gobierno, según el acuerdo aceptado por las centrales.

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Paros en Alemania

Las principales autopistas de acceso a las grandes ciudades de Alemania presentaban hoy atascos poco comunes en las primeras horas de una jornada normal, según las imágenes que mostraron las cadenas de televisión. Los maquinistas del sindicato alemán GDL secundan la tercera jornada de huelga en el transporte ferroviario de mercancías y la segunda en el de pasajeros. La acción de protesta concluirá el sábado a las dos de la madrugada, tanto en el transporte de mercancías como en el de personas.

La compañía estatal Deutsche Bahn informó en un comunicado de que las líneas de trenes de cercanías, que muchas personas que viven en pueblos o a las afueras utilizan para desplazarse a su trabajo en el centro de las grandes ciudades, son las más afectadas por la acción de protesta. En Berlín funcionó en las primeras horas de la mañana un 30 por ciento de las líneas de cercanías, en Hamburgo la mitad y en Francfort, Múnich y Stuttgart tan sólo una tercera parte.

En el este de Alemania circuló un 20 por ciento de los trenes regionales y en el oeste, un 50 por ciento, por lo que la situación era algo mejor. Además, sólo funcionaron dos terceras partes de los trenes de larga distancia y alta velocidad, los llamados ICE. Las estaciones de ferrocarril de las mayores urbes de Alemania estaban vacías y apenas se veía movimientos en las primeras horas de la jornada, cuando normalmente suelen estar muy concurridas. El transporte de mercancías ha quedado prácticamente paralizado en el este y en el oeste apenas se cubre un servicio mínimo, lo que ha obligado a algunas empresas como Audi a paralizar la producción en Bruselas por falta de material.

El sindicato GDL quiere presionar a la compañía para lograr un convenio colectivo propio e importantes aumentos salariales, si bien la dirección de Deutsche Bahn se ha negado hasta ahora a aceptar estas reivindicaciones y le pide que acepten el acuerdo alcanzado con los otros sindicatos de la empresa con algunas mejora. Deutsche Bahn ofrece a los maquinistas un aumento salarial de hasta el 10 por ciento a partir de 2008, si aceptan aumentar su semana laboral dos horas, y una paga extraordinaria de 2.000 euros antes de Navidad, que incluye el pago de 1.400 euros por 104 horas extraordinarias trabajadas este año.

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