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Reportaje:

Lula tres

Brasil se pregunta si el presidente se podría presentar a un tercer mandato

La discusión está ya en la calle. ¿Podría el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, cuya popularidad raya el 80%, presentarse a un tercer mandato en 2010 a pesar de que hoy lo prohibe la Constitución? Él lo niega rotundamente. Teme que puedan asociarlo a los devaneos de permanencia en el poder de Hugo Chávez, su homólogo venezolano. Ha llegado a decir que "eso sería jugar con la democracia", que exige alternancia en el poder y a calificar de "pequeños dictadores" a quienes luchan para perpetuarse en el poder.

La pregunta, sin embargo, es otra. ¿Y si los brasileños quisieran que Lula continúe en el poder? La Constitución se ha cambiado ya otras veces en ese sentido; por ejemplo, con su antecesor, Fernando Henrique Cardoso. Cardoso consiguió cambiar la ley para poder presentarse, como hizo, a un segundo mandato.

Mientras Lula niega dicha posibilidad, su formación, el Partido de los Trabajadores (PT) y varios diputados de los partidos aliados del Gobierno presentan una propuesta al Congreso muy sutil. No se trata de pedir un tercer mandato para Lula, cambiando la Constitución, sino la posibilidad (hoy inexistente) de que los presidentes de la República puedan convocar plebiscitos nacionales sobre materias importantes. En ese caso, Lula, presionado por la opinión pública, podría convocar un referéndum para saber si la mayoría de los ciudadanos aceptaría un cambio de la Constitución que le permitiera presentarse a un tercer mandato.

Lula, en las elecciones pasadas, fue explícito al afirmar que quienes le reeligieron no fueron los poderes fácticos, entre ellos los medios de comunicación, sino "el pueblo". ¿Y si ahora fuera de nuevo ese pueblo quien pidiera su permanencia en el poder para acabar de consolidar la economía boyante del país?

Una cosa es cierta: ya existen sondeos, que no se hacen públicos, para conocer el porcentaje de ciudadanos que querrían que Lula continuara en el poder. Y es cierto que el número tres, como publicidad subliminal de un "Lula tres", ya está en marcha y aparece en numerosos anuncios del Estado. De esa forma si mañana se presentara la posibilidad de un "Lula tres", en un referéndum, por ejemplo, parte del trabajo ya estaría hecho.

Un problema añadido es que, hoy por hoy, no hay un candidato claro para suceder al carismático Lula. Por eso él ha bromeado con sus posibles aspirantes a sucederles diciéndoles: "Estén tranquilos, que seré yo quien nombre a mi sucesor". Lula ha declarado que si entre los partidos aliados de su Gobierno hubiese en 2010 un candidato único, él mismo le haría la campaña electoral. Y es sabido que en 2010, en caso de que él no se vuelva a presentar, nadie sería elegido "contra su voluntad", dada la cantidad de votos que él sería capaz de movilizar a favor de su candidato.

Lula también ha descartado la posibilidad de que su esposa, Marisa, pueda presentarse como candidata, al estilo de Argentina. Pero las palabras de los políticos no son dogmas de fe.

Lo que sí ha admitido abiertamente Lula es que él "seguirá en la política" y que podría volver a presentarse a las elecciones en 2014. Eso, en el peor de los escenarios para él.