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Bhutto permanecerá en Pakistán pese al atentado que causó ayer más de 130 muertos

La policía halla la cabeza de un presunto terrorista suicida.- La ex primera ministra asegura saber quien ha ordenado los ataques y acusa a los servicios secretos

Sangre en las paredes, en restos de ropa, en la hierba; sangre en las aceras de una ciudad fantasma. Pocos se arriesgan hoy a salir a la calle en la ciudad de Karachi, que ayer vivió dos atentados que mataron a más de 130 personas. Los ataques iban dirigidos a la ex primera ministra Benazir Bhutto que viajaba en un camión arropada por miles de seguidores que la recibían tras su regreso del exilio.

La ex primera ministra ha revelado que ya había sido advertida de que podría sufrir un atentado a su llegada a Pakistán y que se lo había comunicado al presidente Musharraf en una carta el 16 de octubre. Según Bhutto, le habían avisado de que había cuatro grupos dispuestos a atentar contra ella en Karachi, integrados por talibanes afganos, talibanes paquistaníes, terroristas de Al Qaeda y rivales políticos de esa ciudad del sur del país.

Según la ex primera ministra, en su carta señalaba a tres personas que ella consideraría responsables de cualquier ataque que pudiera sufrir. Aunque no ha precisado de quien se trata ni si están relacionados con el Gobierno, Bhutto ha insinuado que pertenecen a los servicios de seguridad del Estado. "No acuso al Gobierno, sino a ciertos individuos que abusan de su poder", ha matizado.

En este sentido, ha señalado que en el Gobierno actual también hay moderados, aunque ha comentado que estos grupúsculos violentos florecen al amparo de los regímenes militares, en una velada crítica al general Musharraf.

"El ataque no ha sido contra mí, sino contra lo que represento: la democracia, la unidad y la integridad de Pakistán", ha recalcado Bhutto. "Fueron los enemigos de la democracia, de Pakistán y del Islam. Quienes hicieron esto no son islámicos".

La ex primera ministra ha subrayado, en cualquier caso, que permanecera en su país para proseguir con la campaña de cara a las próximas elecciones legislativas. Asimismo, ha reafirmado su intención de seguir luchando por una Pakistán democrático. "Pakistán no será sometido", ha declarado.

Acusaciones contra los servicios secretos

"Sé exactamente quien me quiere matar. Son altos cargos del antiguo régimen del general Zia-ul-Haq que hoy están detrás del extremismo y el fanatismo. Debemos purgar estos elementos todavía presentes en nuestros servicios secretos", había asegurado Bhutto antes en declaraciones a la revista francesa Paris Match.

Según fuentes policiales, una de las explosiones ha sido causada por un terrorista suicida y la segunda de ellas por un vehículo. La condena a los ataques ha sido unánime en la comunidad internacional.

"Han sido los servicios secretos del Gobierno", comenta desde el lugar de los atentados, Nor Ahmed, de 35 años, que ha perdido a su primo Tahid, de 25 años, en los ataques. Nor -que pertene a los 5.000 militantes del Partido Popular de Pakistán (PPP), de Bhutto, encargados de velar por la seguridad de la llegada de la ex primera ministra- sostiene la tesis mayoritaria: el Gobierno de la provincia de Find (de la que Karachi es capital), en manos del partido del presidente del país, Pervez Musharraf, está detrás de los ataques.

El general Musharraf, sin embargo, ha condenado esta mañana los hechos: "Los atentados son un ataque a la democracia", ha dicho. Pese a la reticencia de amplios sectores de su partido, Musharraf acordó con Bhutto la vuelta de la ex primera ministro al país. Las palabras del general se suma así al clamor de condena unánime que ha llegado desde las principales cancillerías del planeta.

Un cabeza arrancada

La policía ha anunciado este viernes el hallazgo de la cabeza arrancada de cuajo del presunto responsable de uno de los ataques. Del análisis de estos restos saldrá reforzada una de las tres líneas de investigación en marcha.

Si los restos pertenecen a un miembro de las zonas tribales (los talibanes, entre otros), cabrá sospechar del extremismo islamista como responsable del ataque. El cadáver podría pertenecer también a un miembro de la minoría baluchí, opuesta al Gobierno de Musharraf y contraría al pacto firmado con Bhutto, que interpretan como un balón de oxígeno para el presidente.

Si, en cambio, los restos mortales no pertenecen a ninguna de estas dos minorías, la tesis de la autoría de los servicios secretos, o de militantes del partido de Musharraf, cobrará aún más fuerza.

Los atentados

Las explosiones ocurrieron muy cerca del vehículo en el que se desplazaba Bhutto, que recorría el camino entre el aeropuerto de Karachi y el mausoleo al padre de la patria paquistaní, Mohamad Ali Jinah, en donde la ex primera ministra tenía previsto pronunciar un discurso a sus seguidores.

En el momento de la explosión, Bhutto se encontraba descansando en la parte inferior blindada del vehículo y no sufrió ningún daño. Posteriormente, fue trasladada a su residencia de Karachi, la Bilawal House, donde ha ofrecido su conferencia de prensa.

La ex primera ministra de Pakistán volvía ayer a su país, del que se exilió en 1999. En Karachi, adonde había volado desde Dubai, miles de seguidores de su partido, el Partido Popular de Pakistán, le esperaban con pancartas de bienvenida, entre medidas de seguridad extremas. Bhutto no pudo contener las lágrimas de emoción al aterrizar.

Ante el riesgo de un atentado de Al Qaeda u otros grupos extremistas, la ex jefa de Gobierno, vestía un chaleco antibalas, y se había mostrado ha mostrado contundente: "El Islam condena los atentados suicidas. Si alguien quiere atentar contra una mujer, terminará quemándose en el infierno."