Por primera vez un líder del Jemer Rojo es acusado por crímenes contra la Humanidad

Kang Kek Ieu fue jefe del mayor centro de torturas del régimen y supervisó las ejecuciones de 14.000 camboyanos

El jefe del mayor centro de torturas del Jemer Rojo, Kang Kek Ieu, supervisor de las ejecuciones de unos 14.000 camboyanos durante el régimen, ha sido acusado de crímenes contra la humanidad por el tribunal auspiciado por Naciones Unidas.

"Los jueces investigadores de las Cámaras Extraordinarias de los Tribunales de Camboya han acusado a Kang Kek Ieu, alias Duch, de crímenes contra la humanidad y han ordenado su detención provisional", ha indicado la institución judicial en un comunicado.

Kang Kek Ieu, uno de los cinco sospechosos que están siendo investigados por las atrocidades cometidas por el Jemer Rojo, fue transferido horas antes al tribunal internacional organizado por Naciones Unidas. El acusado, más conocido por Duch, su nombre revolucionario, permanecía encarcelado en un presidio militar desde su arresto en 1999 a la espera de que se estableciese el tribunal que la ONU y el Gobierno de Camboya ultiman con el objetivo de juzgar a los antiguos jefes del Jemer Rojo por genocidio y crímenes contra la Humanidad.

El portavoz de las Cámaras Extraordinarias de los Tribunales de Camboya, Recah Sambaht, ha confirmado la presencia del acusado ante los jueces nombrados por el organismo multinacional y el gobierno camboyano. Los fiscales han interrogado durante varias horas al ex director del centro de torturas, una antigua escuela que el Jemer Rojo denominó S-21 y que ahora está convertida en un museo.

'Duch' cree que es San Pablo

Aunque nunca ingresó en la cúpula del Jemer Rojo, Duch dirigió la policía secreta y tuvo a su cargo el centro de interrogatorios Tuol Sleng, ubicado en la capital y donde perdieron la vida entre 14.000 y 16.000 personas, según las fuentes. Sin embargo, no está claro si los testimonios de Kang Kek Ieu podrán ser utilizados para condenarle en el juicio, puesto que algunos de los médicos que le examinaron tras su arresto, diagnosticaron que sufría serios trastornos mentales. Según ellos, Duch, que renunció a su pasado y abrazó el cristianismo, cree que ahora es San Pablo y que ha recibido la misión de propagar la palabra de Dios.

A pesar de todo, la acusación formal contra Duch supone el mayor paso dado para la celebración del juicio, que pretende hacer justicia a las 1,7 millones de personas que se calcula que murieron durante el Gobierno del Jemer Rojo (1975-1979), y cerrar una de las páginas más terribles de la historia de Camboya.

Se da la circunstancia de que Chim Math, de 49 años, única superviviente de Toul Sleng, ha roto su silencio y ha relatado un escalofriante testimonio de torturas y asesinatos. Math es la única mujer de las ocho personas de las que se sabe pudieron salir con vida de la cárcel secreta creada por la cúpula del régimen y su líder, Pol Pot. Su testimonio es vital para el desarrollo del juicio contra varios responsables del régimen, cuyo acusado estrella es, precisamente, Kang Kech Ieu. Durante su reciente relato en una rueda de prensa, Math afirmó que aunque Duch no se dirigió nunca directamente a ella, presenció los interrogatorios en los que fue torturada para que confesara su pertenencia a una red de espionaje extranjera.

De la lista de posibles inculpados, solamente Duch figuraba como candidato seguro a sentarse en el banquillo de los acusados. El líder histórico del Jemer Rojo, Pol Pot, el hermano número uno, falleció en 1998. El último jefe militar de la organización, Ta Mok, apodado el Carnicero, murió el año pasado en la cárcel. Algunos antiguos dirigentes de la cúpula de esa organización maoísta que se desintegró tras la desaparición de Pol Pot, como Khieu Shampan, Nuon Chea o Ieng Sary, cambiaron las armas por una amnistía en la década pasada y viven los últimos días de su existencia como hombres libres.

En Tuol Sleng, situado en una encrucijada de callejones del centro de Phnom Penh, se guardan los utensilios de tortura empleados por el Jemer Rojo, así como las copias de las fotografías de muchas de las víctimas, incluidas mujeres y niños.

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