Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El subcomandante Marcos cumple medio siglo

A sus 50 años, el líder del EZLN sigue luchando para vencer a su gran enemigo, el capitalismo

El subcomandante Marcos, la voz del anticapitalista e indigenista Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), cumple 50 años, convertido en una especie de "mito en crisis".

La mejor arma del líder encapuchado de los zapatistas, cuyo nombre es Rafael Sebastián Guillén Vicente, sigue siendo la "fuerza retórica" de sus palabras, como ocurre desde que se dio a conocer en enero de 1994 en San Cristóbal de las Casas, en el estado sureño de Chiapas, pero aun así ha perdido protagonismo.

Entonces la irrupción de la revolución zapatista, encabezada por un misterioso personaje de ojos verdes asomando por un pasamontañas y siempre con la pipa en la mano o la boca, que se hacía llamar subcomandante Marcos, dio la vuelta al mundo y causó una convulsión en el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994).

Para Juan Pardinas, analista político del Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac), Marcos es hoy una especie de "líder amargo de una izquierda marginada" que "no supo mantener ese halo heroico que tenía en 1994".

"La parte positiva fue que en un momento en que México estaba en una euforia de desarrollo, abrió los ojos" de mucha gente a una parte del país, la indígena, que no se había sumado a él.

Según Pardinas, el "radicalismo antisistema" exhibido por Marcos en los últimos años ha perdido espacio y protagonismo en el panorama político de México.

"Ningún político quiere retratarse con él", asegura este especialista en desarrollo, quien prevé que "Marcos", nacido el 19 de julio de 1957 en Tampico, nordeste de México, seguirá teniendo seguidores pero nunca tantos como hace trece años.

Además, según Pardinas, el "mito en crisis" que a su juicio es hoy Marcos "no tiene una visión viable de país, ni siquiera de cómo incluir a los indígenas en el México desarrollado".

El subcomandante sigue "en pie de guerra"

Marcos ha estado con estudiantes, seguidores y simpatizantes en Ciudad de México y volvió a asegurar que el gran enemigo a vencer sigue siendo "el capitalismo". Este mensaje, que transmitió acompañado de representantes sindicales de Corea del Sur y del Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil, se escuchará del 20 al 28 de julio próximos en el II Encuentro Internacional de las Comunidades Zapatistas con los Pueblos del Mundo en los Altos de Chiapas.

"Traigo la voz de los y las zapatistas del EZLN, apenas un puñado de hombres y mujeres indígenas de su inmensa mayoría que luchamos y vivimos en el último rincón de este país", afirmó el martes.

El líder zapatista, quien también se ha dado el nombre de "Delegado Cero", comenzó el 1 de enero de 2006 una gira por todo México conocida como "La otra campaña" en la que, en un año de elecciones presidenciales, trataba de forjar un movimiento de auténtica izquierda de base en México. Sin embargo, la gira quedó inconclusa tras un enfrentamiento entre policías y pobladores de San Salvador Atenco, un pueblo del Estado de México donde el zapatismo tiene seguidores.

Estos días Marcos ha vuelto a proclamar la oposición del EZLN a un sistema económico que, para él, ha agravado la problemática de "la migración, la desigualdad, la concentración de la riqueza en unas cuantas manos" no sólo en México, uno de los países latinoamericanos con más desigualdad, sino en todo el mundo.

Según el subcomandante, en los cinco continentes del planeta se está planteando una nueva "guerra mundial" ante la cual lo prioritario debe ser defender y recuperar la tierra, el medio ambiente y la naturaleza.

Cree que el deterioro del planeta es "definitivo e irreversible" por lo que la verdadera víctima de esta lucha es "la especie humana", que no tiene otro mundo que le permita vivir en él.

Como novedad el líder del EZLN porta estos días en su cabeza, además del pasamontañas que le distingue, dos plumas que podrían tener relación con algún culto o promesa hechos a los indígenas yaquis.