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La ONU denuncia que la operación de seguridad en Bagdad no ha reducido la violencia

Se trata del primer informe de la misión de Naciones Unidas sin cifras de víctimas porque el Gobierno iraquí se ha negado a facilitarlas

La violencia sectaria continúa imparable cobrándose las vidas de numerosos civiles iraquíes tanto en los barrios suníes como chiíes de Bagdad a pesar del nuevo plan de la seguridad adoptado por la coalición que encabeza Estados Unidos y que entró en vigor el pasado 14 de febrero, según ha denunciado hoy la Misión de Asistencia de la ONU en Irak (UNAMI) en su primer informe sobre Derechos Humanos desde que comenzó la operación. Lo malo es que no resulta fácil saber cuántas víctimas se producen, ya que el Gobierno iraquí se ha negado por primera vez a facilitar cifras a la ONU. En lo que va de día, seis personas han muerto y otras 21 han resultado heridas en varios ataques perpetrados.

Según dicho informe, el número de víctimas civiles en la violencia diaria entre enero y marzo pasado continuó siendo alto, sobre todo en Bagdad y sus alrededores. "En febrero y marzo, la violencia sectaria se cobró las vidas de una gran cantidad de civiles, incluidas mujeres y niños, tanto en barrios chiíes como suníes de Bagdad", reza el informe, que no contabiliza el número de víctimas. Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en la capital, con miles de soldados a los que se sumarán los 30.000 prometidos por su presidente, George W. Bush. Estas fuerzas cuentan con el apoyo de miles de soldados iraquíes que han sido desplegados en las calles de Bagdad para contener la violencia.

"Aunque las autoridades aseguraron que se había producido un descenso inicial del número de muertos en la segunda mitad de febrero tras el lanzamiento del plan de seguridad para Bagdad, las víctimas aumentaron de nuevo en marzo", según el estudio de la UNAMI. No obstante, la misión de la ONU ha indicado que, por primera vez desde que comenzó a emitir informes trimestrales sobre la situación de los Derechos Humanos en Irak, el documento del primer trimestre de 2007 no contiene cifras de mortalidad del Ministerio de Sanidad iraquí porque éste se ha negado a darlas.

"No está claro de dónde salen" las cifras

"La UNAMI insiste nuevamente en la necesidad de que el Gobierno iraquí actúe de forma transparente y no acepta la sugerencia del Gobierno de que la UNAMI utilizó las cifras de mortalidad previas de una manera inadecuada", señala el informe. Según explica la misión de la ONU, tras la publicación de su último informe sobre Derechos Humanos el 16 de enero, la oficina del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, dijo a la UNAMA que sus cifras de muertos eran exageradas, "aunque eran en realidad las cifras oficiales recopiladas y suministradas por un Ministerio del Gobierno". El nuevo informe indica que el 1 de marzo el Ministerio de Interior anunció que 1.646 civiles habían muerto en Irak en febrero, en su mayoría en Bagdad, pero "no está claro sobre qué base se recopilaron estas cifras".

En este sentido, afirma que, aunque el informe no contiene cifras gubernamentales, demuestra que se mantuvo un alto nivel de violencia en el periodo entre el 1 de enero y el 31 de marzo, incluidas matanzas indiscriminadas a gran escala y asesinatos por parte de los insurgentes, milicias y grupos armados. En lo que va de día, al menos seis personas han muerto y otras 21 han resultado heridas en ataques perpetrados en varios puntos del país. Son un capitán de la policía iraquí muerto y dos agentes heridos cuando el vehículo en el que patrullaban pasó sobre una mina en Salman Pak, al este de Tikrit. En Bagdad, dos personas han perdido la vida y ocho han sufrido heridas cuando una bomba explotó cerca de una gasolinera en el barrio de Shabb.

Además, otras seis personas, incluidas varias mujeres y niños, resultaron heridas por la caída de varios proyectiles de morteros sobre el área residencial de Abu Tshir, en el sur de Bagdad. El último ataque del que se tiene noticia se ha producido en una comisaría en la provincia de Diyala, al noreste de Bagdad, donde al menos tres policías han fallecido y otras cinco personas han resultado heridas, entre ellas dos civiles, después de que un suicida hiciese detonar los explosivos que llevaba. Estas víctimas se suman a las más de 50 personas que murieron ayer en una serie de ataques con bombas en Ramadi, provincia de Al Anbar y Bagdad. Además, en las proximidades de Baquba, a 65 kilómetros al noreste de Bagdad, nueve soldados estadounidenses perdieron la vida tras la explosión de un coche bomba frente a una base militar, según anunció ayer el mando militar de EEUU.