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EE UU encuentra el cadáver del líder de los insurgentes de Nayaf

Una de las ofensivas más duras desde la invasión de 2003 se cobra la vida de más de 300 milicianos

La fiesta de la Achura, recurrencia que celebran los chiíes para conmemorar el "martirio" de Husein, hecho que marcó el cisma chií dentro del Islam, y que cae hoy, se está transformando en un día de luto. El Ejército iraquí recibió ayer un soplo sobre la presencia de 600 hombres armados en Zarqa, preparados para lanzar un ataque contra los santuarios chiíes llenos de fieles. El combate que ha seguido ha dejado en el suelo más de 300 insurgentes y 10 personas entre soldados iraquíes, estadounidenses y policías. Esta mañana la policía ha detenido a cinco terroristas con cinturones de explosivo que supuestamente se iban a hacer estallar durante las mismas fiestas.

Entre 300 y 350 personas han muerto y en las cercanías de Nayaf (150 kilómetros al sur de Bagdad) en feroces enfrentamientos entre rebeldes locales y fuerzas conjuntas del ejército iraquí y el estadounidense. En la batalla, que empezó ayer y siguió hasta las primeras horas de esta mañana, participaron tanques y aviones del Ejército de EE UU que han bombardeado las posiciones de los insurgentes, según han comunicado fuentes estadounidenses.

Entre los cadáveres se ha encontrado el de Ahmed Hasan, el líder disidente chií cuyos partidarios protagonizaron la cruenta batalla de anoche. Según el portavoz del gobierno, Ali Dabag, el cuerpo de este caudillo, cabeza de una secta mesiánica, estaba entre los cuerpos amontonados que hoy fueron retirados de Zarqa, en las cercanías de Nayaf.

En los enfrentamientos perdieron además la vida tres soldados iraquíes, mientras que seis permanecen desaparecidos. Entre los policías iraquíes se registraron cinco bajas y más de 40 heridos, ha afirmado el coronel de la policía Ali Nomas. En la batalla han muerto también dos militares estadounidenses al ser abatido el helicóptero en el que viajaban ayer.

Los enfrentamientos han conseguido frustrar un atentado contra un clérigo chií que un grupo hasta ahora desconocido e identificado como Los soldados del Cielo tenía previsto perpetrar contra los santuarios chiíes de Nayaf y Kerbala, estos días repletos de cientos de miles de visitantes por la recurrencia de la Achura, ha afirmado el Gobernador de Nayaf, Assad Abu Gilel.

"Después de haberlos vistos con mis propios ojos sobre el terreno, estoy completamente convencido que Al Qaeda está detrás de este grupo", ha asegurado esta mañana el vice gobernador de la provincia Abdel Hussein Attan. El portavoz del gobierno, Ali Dabag, ha dicho que el movimiento rebelde está dirigido por un clérigo llamado Ahmed Hasani y es una "desviación chií". "Su intención era atentar contra las instituciones chiíes y luego declararse dirigente de los musulmanes iraquíes".

Los enfrentamientos más duros se libraron en el barrio de Zarqa, al norte de Nayaf y primero el ejército iraquí atacó el campamento de "Los soldados del Cielo", pero ante la intensidad de los combates, tuvo que pedir ayuda al ejército estadounidense, que no dudó en emplear la aviación y bombardear el campamento.

La Achura y el cisma

Los chiíes abarrotan desde ayer tanto Nayaf como la vecina Kerbala para conmemorar la festividad de la Achura, en recuerdo del "martirio" del Imam Husein, el nieto de Mahoma, un martirio que dio lugar precisamente al cisma chií y la separación de los suníes. La Achura, casi prohibida durante el régimen de Sadam, atrae ahora a más de dos millones de fieles llegados de todo Irak, pero también de Irán y otros países con importantes comunidades chiíes, como Afganistán, Pakistán y Arabia Saudí.

El gobernador de Kerbala, Aqil al-Khazaali, ha anunciado que esta mañana la policía ha arrestado a cinco sospechosos que estaban a punto de hacerse estallar en Nayaf el día de la Achura. Los cinco terroristas, un iraquí y cuatro extranjeros, fueron parados con cinturones de explosivo, cuando intentaban entrar a la ciudad por el norte.

El gobierno, que temía atentados de grupos suníes radicales contra los chiíes peregrinos, había preparado un plan de seguridad, aunque no había previsto la aparición de esta escisión chií.