El futbolista Vieri y la hija de Berlusconi, espiados por la red de escuchas clandestina

Los dos principales acusados del escándalo declaran hoy en Milán

Los dos acusados clave en el escándalo de la red clandestina de espionaje que actualmente sacude Italia serán interrogados hoy en Milán. Mientras, la prensa italiana sigue revelando nombres de entre los más de 100.000 políticos, financieros?, personajes del mundo del fútbol y ciudadanos anónimos que fueron espiados. Como el ex presidente de la patronal, el secretario de los democristianos, el futbolista Vieri o la hija de Berlusconi. Los presuntos creadores de la red fueron detenidos el miércoles, pero se desconoce aún si por encima de ellos existía una cúpula que utilizaba la información para fines políticos y económicos. La organización podría estar conectada con asuntos como la desaparición en Milán, de Abú Omar, un egipcio presuntamente secuestrado por la CIA. La Fiscalía de Milán también está investigando la posible implicación del poder judicial en la trama de espionaje.

Los dos acusados que serán interrogados hoy son Giuliano Tavaroli, antiguo responsable de los sistemas de seguridad de Telecom Italia ; y Emanuele Cipriani, director de una oficina de detectives privados en Florencia, Polis D'Instinto. Ambos fueron arrestados el miércoles pasado junto a otras 19 personas, acusados de "asociación de malhechores" para recabar, conservar y reutilizar informaciones secretas de personalidades del mundo económico, político y deportivo.

La lista de nombres célebres espiados por la trama no para de crecer. Según El Corriere dell Sera, algunos de los escuchados son el ex número uno de la patronal, Antonio D'Amato; el actual secretario de los democristianos de la UDC, Lorenzo Cesa, y la hija del ex presidente Silvi Berlusconi, Marina, presidente de Finivest y una de las mujeres más poderosas de Italia.

Entre los nombres que ya se conocían ayer figuran el ex número uno de Parmalat, Calisto Tanzi; los industriales Luciano Benetton y Diego Della Valle. El el mundo del fútbol, el jugador Christian Vieri y el árbitro internacional Massimo De Santis, que es uno de los acusados en el escándalo de los partidos trucados.

Ahora que se conocen los presuntos culpables y las víctimas, los jueces de Milán intentan determinar para qué se utilizaban los cientos de informes secretos que la red recopilaba gracias a las escuchas telefónicas ilegales y a las investigaciones de los detectives privados.

Las dos ramas de la investigación

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La investigación se divide en dos ramas, según informó el miércoles la propia Fiscalía. Por un lado se intenta esclarecer una trama de fraude y corrupción; y por otro, una red de escuchas ilegales. No obstante, y aunque los medios de comunicación han identificado el caso como el de las escuchas ilegales, en realidad se trata de una trama de espionaje a gran escala, que incluye métodos más allá de la interceptación ilegal de conversaciones telefónicas. Tavaroli y Iezzi serían los máximos responsables de la operación.

El ministro de Justicia italiano, Clemente Mastella, ordenó ayer investigar también la posible implicación de algunas estructuras del poder judicial en la gigantesca trama de espionaje. Los medios de comunicación revelaron ayer detalles acerca de la red de espionaje y señalan la posible implicación de jueces, que habrían avalado ciertas escuchas pese a no tener un motivo judicial.

"Instrumento de presión"

La Fiscalía cree que las informaciones eran utilizadas como " un evidente instrumento de presión y amenaza". Los espías recogían todo tipo de información, desde la existencia o no de antecedentes penales, al estado de cuentas bancarias, movimientos de los espiados y amistades, en una violación del derecho a la intimidad, de acuerdo con lo que hasta ahora ha trascendido.

La red, además, estaría implicada en fraude y corrupción al haber pasado a Telecom Italia facturas por millones de euros, a través de sociedades extranjeras interpuestas. Los investigadores han conseguido, hasta ahora, identificar giro por valor de trece millones de euros que estaban ocultos en bancos de Suiza y Luxemburgo.

La redada judicial se ha hecho pública ocho días después de que los propietarios de Telecom decidiesen una reorganización del grupo que podría implicar la venta de la red móvil italiana, Tim. Tras conocerse la reorganización, el Gobierno del primer ministro, Romano Prodi, reveló sus conversaciones con Tronchetti en las que, según la versión del Ejecutivo, la propiedad de Telecom permanecería siempre en manos italianas. Después de revelarse esas conversaciones, Tronchetti presentó su dimisión como presidente de Telecom.

El ministro italiano de Justicia, Clemente Mastella.
El ministro italiano de Justicia, Clemente Mastella.AP

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