Blair y Annan piden el envío de una fuerza internacional en el sur de Líbano

El Primer Ministro francés, Dominique de Villepin, visita Beirut y pide una "tregua humanitaria"

San Petersburgo - 17 jul 2006 - 12:07 UTC

El primer ministro británico, Tony Blair, y el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, han pedido hoy el despliegue de una fuerza internacional en el sur de Líbano con la misión de impedir los bombardeos en territorio israelí y de poner fin a los ataques de las milicias chiíes de Hezbolá. Para ello, las dos partes en conflicto deberán primero suspender "las hostilidades", según Annan. Blair ha dicho que la fuerza internacional sería mucho más numerosa que los 2.000 observadores que tiene la ONU en la zona, pero su despliegue llevará tiempo.

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Blair y Annan han hecho estas declaraciones tras mantener una reunión al margen de la cumbre del G-8 que está teniendo lugar en la ciudad rusa de San Petersburgo. "Vamos a avanzar rápidamente" en este tema dentro del Consejo de Seguridad de la ONU, ha dicho Annan, que ha adelantado que tratará la cuestión durante las reuniones que mantendrá hoy con los líderes del G-8. "Varios países del G-8 son miembros clave del Consejo de Seguridad y espero que trabajen con nosotros para lograr el cumplimiento de un conjunto de medidas", añadió.

Éstas incluirían la liberación de los soldados israelíes capturados por Hezbolá y de los dirigentes palestinos arrestados por Israel, así como el cese de los ataques militares, y "el seguimiento de esta idea del envío de una fuerza de estabilización", explicó Annan.

El ministro de Asuntos Exteriores de Finlandia -país que preside actualmente la Unión Europea- Erkki Tuomioja, ha expresado la disposición de los países comunitarios de participar en una fuerza internacional que se desplegara en Líbano.

La cumbre del G-8 emitió ayer una declaración en la que ya avanzaba la posibilidad de una presencia internacional en el sur libanés y avanzaba el apoyo de los países más industrializados a una iniciativa del Consejo de Seguridad en este sentido. "La cruda realidad es que la violencia no va a parar a menos que se creen las condiciones para el cese de la violencia", afirmó Blair por su parte. "La única forma que tenemos es el despliegue de una fuerza internacional que pueda poner fin a los bombardeos en Israel", añadió.

Las declaraciones de ambos dirigentes se producen un día después de que los líderes reunidos en la cumbre del G-8 fraguaran una respuesta unificada ante la crisis de Oriente Próximo, en la que instaron a Hezbolá y Hamás a poner fin a la escalada de violencia y a reconocer el derecho de Israel a defenderse, al tiempo que pidieron al Gobierno israelí que "contenga sus respuestas".

De Villepin pide una "tregua humanitaria"

En medio de las operaciones de evacuación que están llevando a cabo todos los países, el Primer Ministro francés, Dominique de Villepin, ha aterrizado esta tarde en Líbano, en una visita que tiene la misión de mostrar la solidaridad francesa al país. El dirigente francés ha pedido a las partes involucradas en el conflicto que decreten "una tregua humanitaria inmediata para acabar con los sufrimientos de la población civil". En Beirut, De Villepin se ha reunido con su homólogo, Fuad Siniora, y ha explicado que la "prioridad" de la comunidad internacional es conseguir "un alto el fuego" por parte del Ejército israelí y también de la milicia chií Hezbolá. "La violencia no es la solución. Sólo una solución política permitirá salir de la situación actual", ha dicho.

Por otra parte, la Comisión Europea ha decidido enviar cinco millones de euros para ayuda humanitaria al Líbano, como respuesta a la creciente tragedia. "Personas inocentes están sufriendo mientras el conflicto se intensifica y nosotros estamos obligados a aliviar cuanto antes ese sufrimiento", ha dicho el comisario europeo de Desarrollo, Louis Michel, en un comunicado.

La Unión Europea ha pedido el "cese inmediato de las hostilidades" y la liberación de los soldados israelíes secuestrados, al tiempo que ha apelado a Israel a mostrar contención y no recurrir a acciones "desproporcionadas".

Los ministros de Asuntos Exteriores insisten en un documento común la urgencia de "detener la violencia y retornar a la diplomacia", después de debatir la escalada de violencia en la zona de Oriente Próximo.

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