Tarek Aziz defiende a Sadam Husein

El ex viceprimer ministro sostiene que el ex dictador tenía derecho a "juzgar a todos los que tuvieron relación con su intento de asesinato"

Tarek Aziz, ex viceprimer ministro iraquí, ha reaparecido hoy, tres años después de la guerra y de entregarse a las tropas de Estados Unidos, para defender a Sadam Husein en el juicio que se sigue contra el ex dictador y siete miembros de la plana mayor de su régimen en Bagdad. Aziz, vestido con un pijama, ha sostenido que Sadam tenia "derecho" a "juzgar a todos los que tuvieron relación" con su intento de asesinato en 1982. El ex viceprimer ministro se refería al ajusticiamiento de 148 chiíes, que fueron juzgados y ejecutados en la aldea de Duyail tras un juicio sumarísimo celebrado en 1983.

Llamado por la defensa, Aziz, uno de los hombres de confianza de Sadam, ha testificado sobre el intento de asesinato del ex dictador en Duyail, a unos 70 kilómetros de Bagdad. También ha afirmado que él mismo fue blanco en 1982 de un intento de asesinato durante una visita en la universidad de Al Munstanseriya, en Bagdad. "Fue parte de una cadena de operaciones de asesinato contra oficiales y yo soy una de las víctimas", ha dicho al Tribunal Especial. Según ha declarado, los autores de aquella "conspiración" eran "grupos iraquíes pro iraníes (entonces en la oposición)" contra altos cargos del Gobierno y del partido" Al Baas, ahora disuelto.

A raíz de aquel intento de asesinato, Sadam orquestó un juicio sumarísimo que se saldó con la muerte de 148 chiíes de la aldea de Duyail un año después de los hechos. "El presidente", que es como Aziz se ha referido a Sadam durante toda su declaración, "no es culpable, ni tampoco lo son los oficiales en el Gobierno, porque sólo castigaron a quien trató de asesinar al jefe del Estado".

Aplazado hasta el día 29

Aziz, de 70 años, el más importante ex dirigente iraquí que comparece ante la corte como testigo de la defensa desde el inicio del proceso en octubre, también ha defendido al antiguo jefe de la inteligencia iraquí, Barzan al-Tikriti, y al ex vicepresidente del régimen, Taha Yassin Ramadan. "Barzan era mi amigo. Si hubiera torturado a alguien, me lo habría dicho", ha explicado. El propio Sadam ha salido en defensa de estos dos antiguos cargos de su régimen y ha asegurado que ninguna de los dos tuvo nada que ver con lo sucedido en Duyail: "No le asigné nada en este caso a Ramadan". Según ha dicho el ex dictador, permaneció en Duyail tras el intento de asesinato porque quería "aliviar la ansiedad psicológica del pueblo".

Lejos de asumir cualquier responsabilidad, Aziz ha pedido que se juzguen por "crímenes contra los iraquíes" al actual primer ministro, el chií Nuri al Maliki, y a su predecesor en el cargo, Ibrahim Al Yafari. Aziz se entregó a las tropas estadounidenses tras la caída de Bagdad, el 24 de abril de 2003. Desde entonces, y tras sufrir varios problemas de corazón, se encuentra en una prisión de la capital iraquí y nadie le había visto en público. Aunque sus familiares habían denunciado que su estado de salud se había agravado, lo cierto es que el aspecto de Aziz es bueno y lo único relevante es que ha testificado en pijama.

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La sesión del juicio, que se ha aplazado hasta el próximo día 29, se había abierto con advertencias del juez principal, Raouf Abdel Rahman. Avisó a los ocho acusados y a la defensa que no admitiría más insultos en la sala después de que en la anterior sesión tuviera que expulsar a una abogada defensora por tratar de hablar a pesar de que se le advirtió que no podía hacerlo. "A nadie le será permitido, sea quien sea y bajo ninguna circunstancia atacar al tribunal, a sus empleados y al pueblo iraquí", dijo. Sadam Husein, además de Barzan Ibrahim, quisieron replicar las afirmaciones del juez. Éste intentó zanjar la situación ordenando al ex dictador que se callara porque sólo era un acusado. "Yo soy Sadam Husein, su presidente, y usted me eligió", le espetó.

El ex viceprimer ministro iraquí Tarek Aziz comparece ante el tribunal vestido con un pijama.
El ex viceprimer ministro iraquí Tarek Aziz comparece ante el tribunal vestido con un pijama.AP

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