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Uno de los principales testigos del caso 'Clearstream' se niega a declarar

El general Rondot testificó ante los jueces en marzo y dijo que Villepin le había pedido que investigara la lista falsa de nombres de políticos corruptos

El general Philippe Rondot, uno de los testigos más importantes del escándalo Clearstream, ha sido llevado a declarar por la fuerza esta mañana, pero los jueces no han conseguido arrancarle una palabra. Su testimonio era muy importante porque es a él a quien presuntamente acudió el primer ministro francés, Dominique de Villepin, para pedirle que investigara una lista falsa de políticos implicados en un caso de corrupción, entre los que se encontraba su rival político y ministro del Interior, Nicolas Sarkozy. Rondot acusa a los jueces de manipular su anterior testimonio cuando, supuestamente, contó esa versión de los hechos.

Rondot, de 69 años, fue asesor del ministro de Defensa para asuntos de los servicios secretos desde 1997 hasta finales de 2005. El jueves pasado, se negó a acudir a la convocatoria de los jueces instructores Jean-Marie d'Huy y Henri Pons, ante quienes ya compareció en marzo pasado, por que "no se fía de ellos" tras las filtraciones y "manipulación" de su anterior testimonio a la prensa.

Pero fueron precisamente esas declaraciones las que le han convertido en testigo fundamental del caso. Entonces, Rondot explicó que, en 2004, el entonces ministro de Exteriores Dominique De Villepin le había pedido, por instrucciones del presidente Chirac, que investigara unos listados (enviados a la justicia y que resultaron ser falsos) de supuestos titulares de cuentas en la sociedad luxemburguesa de pagos y compensación Clearstream, fraudulenta. En ese listado se encontraba el nombre de Nicolas Sarkozy, que a su vez acusa a Villepin y Chirac, de su propio partido, de querer truncar su carrera de cara a las próximas presidenciales.

Pues bien. Ahora, Randot dice que todo se ha tratado de una "manipulación" y ha exculpado a Villepin y Chirac, quienes siempre han negado públicamente su participación en el escándalo. Por eso, ya hace una semana que anunció que, si los jueces le obligaban a declarar de nuevo, no respondería a sus preguntas. Esta mañana, la Policía ha acudido a su casa para obligarle a acudir ante el juez. No ha servido de nada.