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El presidente chino apuesta ante Bush por una salida pacífica a la crisis nuclear con Irán

El mandatario estadounidense reconoce discrepancias con China en su relación con Taiwan y en los Derechos Humanos

El presidente chino, Hu Jintao, ha apostado hoy en Washington por una solución pacífica al actual enfrentamiento de la comunidad internacional con Irán y Corea del Norte a cuenta de sus programas nucleares. En su primer encuentro en la Casa Blanca con el estadounidense George W. Bush, Hu ha reclamado "negociaciones diplomáticas" para reconducir la crisis. También ha llamado a reforzar la colaboración económica entre las dos potencias. Ambos líderes, en todo caso, han admitido sus discrepancias en asuntos como Taiwan o los Derechos Humanos.

George W. Bush ha recibido esta tarde (hora española) en la Casa Blanca a su homólogo chino, que nunca antes había visitado Washington como máximo líder del gigante asiático. La cita es importante para las dos grandes potencias mundiales, una en gradual declive y la otra emergente. La tensión nuclear, el déficit comercial de 202.000 millones de dólares que EE UU arrastra con China y el tipo de cambio del yuan, han sido algunos de los asuntos centrales en las conversaciones de ambos mandatarios.

En una ceremonia de bienvenida en los jardines de la Casa Blanca, Bush ha dicho que "Estados Unidos y China son dos naciones dividas por un vasto océano pero unidas por una economía global". Ambos países, según Bush, "comparten muchos intereses estratégicos", entre los que ha mencionado el terrorismo y la amenaza nuclear que representa Corea del Norte e Irán.

Taiwan y el yuan

En el capítulo de los desencuentros, Bush ha mencionado la situación de la libertad de expresión y los derechos humanos en China y Taiwan, siempre en tensión con Pekín en su lucha por la independencia. El gobernante estadounidense también ha dicho que EE UU quiere "avanzar hacia un tipo de cambio flexible" para la moneda china, que Washington considera que está infravalorada con respecto al dólar y eso abarata artificialmente las exportaciones chinas.

En lo que respecta a Taiwan, que China considera una provincia rebelde, Bush ha reiterado el compromiso de EE UU con la política de una sola China, si bien ha dicho que Estados Unidos se opone "a cambios unilaterales en el status quo en el estrecho de Taiwán, vengan de donde vengan". "Instamos a todas las partes a evitar actos de confrontación o provocativos, y creemos que el futuro de Taiwán debería quedar resuelto pacíficamente", ha agregado el mandatario.

Bush ha reclamado la ayuda de Pekín para lograr avances en las conversaciones a seis bandas para desmantelar el programa nuclear coreano. Hu ha contestado a esa petición asegurando que China "siempre ha hecho esfuerzos constructivos para desnuclearizar la península coreana" pero ha admitido que esas conversaciones pasan por "algunas dificultades". "Espero que las partes puedan mostrar más flexibilidad, colaborar y crear las condiciones necesarias para una pronta reanudación de las conversaciones", ha agregado.

Protocolo alterado

La ceremonia de recepción a Hu en la Casa Blanca se ha visto alterada por los gritos proferidos por una mujer situada en la zona de cámaras de televisión. "¡Presidente Bush, impida que (Hu) persiga a los Falun Gong!", una secta religiosa prohibida en China, ha dicho la mujer con un fuerte acento chino. "¡Presidente Hu, sus días están contados!". El incidente se ha prolongado durante algunos minutos y se ha hecho evidente la irritación del presidente Bush, que ha susurrado algo a su colega chino. Finalmente, agentes del Servicio Secreto, encargados de la protección personal del presidente de EE UU, se han llevado a la mujer por la fuerza.

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