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Reportaje:

El último giro desesperado del vuelo FSH 604

El informe definitivo del accidente de un avión en Egipto en 2004, que causó la muerte a 144 personas, establece que se debió a un error técnico

En medio de la noche, el Boeing 737 de la compañía egipcia de vuelos chárter Flash Airlines se hundió en el mar, apenas dos minutos después de despegar de Sharm el Sheij con dirección a París, llevándose consigo la vida de 148 personas. En su mayoría eran franceses (133) que volvían de pasar las vacaciones en esta localidad turística de Egipto. "Es como si alguien hubiera metido a la gente junto a sus equipajes en una trituradora", señalaba un miembro de los equipos de rescate esa noche del 3 de enero de 2004, tras bucear por el lugar de la catástrofe. Egipto ha hecho público hoy el informe que desvela las causas de la tragedia: hubo un problema técnico, pero además el piloto sufrió una "desorientación espacial".

"Los rescatadores están tratando de ahuyentar a los tiburones que se comen los cuerpos", explicaba aquella noche Sherif Kazim, miembro de los equipos de rescate. "Lo que más recuerdo es un trozo de pierna de un niño, con su zapatilla de deporte blanca todavía puesta", añadía. El vuelo FSH 604 había despegado a las dos de la mañana; el avión acababa de llegar de Venecia poco después de la medianoche, y despegaba de nuevo hacia París, donde debía llegar a las nueve de la mañana tras repostar en El Cairo. Apenas estuvo dos minutos en el aire. Sin que el piloto se pusiera en comunicación por causa alguna con la torre de control, el avión se desplomó en el mar y se hundió a más de mil metros de profundidad dejando un rastro de maletas, trozos de fuselaje y restos humanos.

Un giro desesperado

Desde el primer momento las autoridades egipcias descartaron la posibilidad de que se hubiera tratado de un atentado. El ministro de Aviación Civil, Ahmed Chafik, señalaba esa misma noche que "el aparato tuvo una avería técnica justo después de despegar". Cuando apenas había superado los 500 metros de altitud, el piloto empezó a girar. Luego cayó al mar.

El informe final de la investigación, presentado hoy en El Cairo, señala que la tragedia "no tuvo una causa única". Entre los motivos del accidente señala la avería del sistema de piloto automático y la "desorientación espacial" del comandante de carne y hueso. El responsable de las pesquisas, Chaker Qelada, ha explicado que el piloto hizo todo lo posible, sin éxito, para equilibrar el avión girando hacia la derecha cuando vio que se le iba hacia la izquierda. En un primer momento se elucubró con que ese giro hacia la izquierda se debiera a una maniobra desesperada del piloto por volver al aeropuerto tras detectar una avería, pero ahora parece que en realidad se debió a un error que trató de subsanar virando en dirección contraria.

Según ha explicado un experto aeronáutico a la agencia de noticias France Presse, la desorientación espacial es la causa de entre el 15% y el 20% de los accidentes aéreos. El médico Damien Lejeune, del centro militar de operaciones aéreas de Mont-de-Marsans (Francia) ha indicado que en estas ocasiones el piloto "no percibe la situación real en la que se encuentra el aparato".

Vuelos de España a Egipto

Flash Airlines tenía prohibido sobrevolar Suiza desde octubre del 2002 "por razones estrictamente técnicas de seguridad aérea", después de que en dos inspecciones realizadas en abril y octubre de ese año se detectaran fallos en los motores, los mandos y del tren de aterrizaje de dos Boeing. El sistema para medir el queroseno en el depósito no estaba en regla, faltaban algunos documentos de navegación, los equipos de seguridad estaban obsoletos y no funcionaba la señalización de las salidas de socorro. Flash Airlines operaba cada semana, hasta poco después de la tragedia, dos vuelos desde Madrid y Barcelona a Egipto con unos 150 turistas españoles por trayecto.

Medhat Nassar, director técnico de Flash Airlines en el momento del accidente, aseguró que el aparato siniestrado "era revisado regularmente, y se le había cambiado un motor en marzo de 2003". El propietario de la aerolínea, Mohamed Nour, añadía al tiempo que su "avión era 100% seguro" y que la catástrofe "en ningún caso podía vincularse a un defecto de funcionamiento". La aviación civil francesa había realizado tres controles de aviones de Flash Airlines desde octubre del 2002. "En dos de ellos no hubo nada que señalar y en el tercero los problemas eran de escasa importancia", explicó el ministro de Transportes, Pilles de Robien.

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