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EE UU rechaza negociar bilateralmente el desarme nuclear de Corea del Norte

Washington defiende las conversaciones a seis porque se trata de "un asunto regional"

Tras reconocer ayer, por vez primera, que cuenta con armas nucleares y que se retiraba de las conversaciones de desarme a seis bandas -con EE UU, Rusia, China, Japón y Corea del Sur- el régimen de Corea del Norte ha pedido que dichas conversaciones se lleven a cabo exclusivamente entre Washington y Pyongyang, como muestra de que no existe por parte de EE UU la intención de atacar a Corea del Norte. Sin embargo, EE UU ha descartado un diálogo bilateral sobre el programa nuclear norcoreano, remitiéndose a las conversaciones a seis como la única vía diplomática para resolver la disputa.

"No se trata de un asunto entre Corea del Norte y Estados Unidos. Es una cuestión regional y un asunto que tiene impacto en todos sus vecinos", ha dicho hoy el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

La reclamación de charlas bilaterales había salido de un funcionario de la delegación norcoreana en la ONU en Nueva York en una entrevista publicada hoy en un diario de Seúl. "Si Estados Unidos quiere hablar con nosotros directamente, puede ser percibido como una señal de cambio en la política hostil de EE UU hacia Corea del Norte", dice el funcionario en la entrevista.

Pero McClellan ha cerrado a cal y canto esa posibilidad. "Hay numerosas oportunidades para que Corea del Norte hable con nosotros directamente en el contexto de las conversaciones a seis bandas". "Creemos que las conversaciones a seis bandas son la vía para resolver esto de manera pacífica y diplomática", agregando que "todos los países de la zona le están diciendo a Corea del Norte que vuelva a las conversaciones para hablar de la propuesta que presentamos en la última ronda". "Esa propuesta aborda las preocupaciones de todas las partes y representa el camino adelante para resolver" esta disputa, ha sentenciado el portavoz, matizando en cualquier caso que Washington no tiene ningún plan de atacar Corea del Norte.

McClellan ha recordado que EE UU ya intentó las conversaciones directas mediante el Acuerdo Marco de 1994, que congelaba el programa nuclear norcoreano a cambio de ayuda energética, pero en 2002 las autoridades de Pyongyang reconocieron que habían retomado el programa. Pese a negarlo aún durante todo este tiempo, Corea del Norte confirmó el jueves lo que EE UU sospechaba desde hace tiempo, que ya cuenta con armas nucleares. Tras el reconocimiento, anunció también su retirada de esas conversaciones, en las que participan también Japón, Rusia, China y Corea del Sur.

Hasta ahora se habían celebrado tres rondas de esas negociaciones en Pekín, la última de ellas en junio pasado, sin que se registraran avances significativos. La cuarta ronda, prevista en principio para septiembre de 2004, había ido quedando aplazada progresivamente pese a los intentos de EE UU por recuperar las conversaciones. La exigencia de un diálogo directo con Estados Unidos representa una vuelta del régimen de Kim Jong Il a la posición que mantenía antes de que China le persuadiera de que se incorporase a las conversaciones a seis bandas, que empezaron en agosto de 2003.

Con este cambio de posición, según los analistas, Corea del Norte parece querer lograr nuevas concesiones políticas y económicas de Estados Unidos y China. Pero Washington asegura que no habrá concesiones económicas ni diplomáticas a Pyongyang en tanto que este régimen no se deshaga de su programa nuclear de manera "irreversible y verificable".