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Condenado a muerte el líder de la secta que atentó con gas sarín en el metro de Tokio

Shoko Asahara, fundador y gurú de la secta Verdad Suprema, es el último de sus 189 miembros en ser juzgado

El fundador y gurú de la secta Verdad Suprema, Shoko Asahara, ha sido condenado hoy por el Tribunal de Tokio a morir en la horca por los atentados terroristas más espectaculares que se han cometido en Japón, entre ellos el ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995 en el que murieron 12 personas y miles resultaron afectadas y que desterró la idea de que la capital nipona era una de las ciudades más seguras del mundo.

El veredicto del Tribunal de Tokio, que responde a la pena solicitada por la Fiscalía, se ha emitido cinco horas después de iniciarse el último juicio contra Asahara. El acusado no se inmutó al escuchar la sentencia dictada por el juez Shoji Ogawa, una vez que le ordenó ponerse en pie para escuchar que era condenado a la pena capital, solicitada por los fiscales el año pasado en sus conclusiones tras 256 vistas en los casi ocho años que ha durado el proceso.

Además del atentado con gas sarín en el metro de Tokio en 1995, en el que murieron 12 personas, Asahara estaba acusado de otros 12 cargos de diferente tipo, desde asesinato, inducción al asesinato, lanzamiento de gas sarín en unos apartamentos hasta producción ilícita de armas y drogas. Los diferentes delitos cometidos por la secta Verdad Suprema causaron la muerte de 27 personas y heridas de diferente consideración a otras 5.500.

Un líder que se creyó Buda o Dios

El juez ha explicado que Asahara, cuyo verdadero nombre es Chizuo Matsumoto, de 48 años, ordenó cada uno de los trece actos por los que se ha sentado en el banquillo de los acusados. Según el juez, Asahara se creyó Buda o Dios, y en nombre de una aparente salvación trató de dominar todo el país para demostrar que era un ser superior. El presidente del Tribunal ha calificado los delitos de Asahara como "crímenes crueles y deplorables", por los cuales se merece la mayor pena existente en el código penal nipón: la horca. La defensa, en sus argumentos presentados en octubre del año pasado, afirmaba que los delitos fueron realizados por los seguidores del gurú, pero por su propia iniciativa y sin que fueran ordenados por él.

Asahara es el último en ser juzgado de los 189 miembros de la organización que él fundó en 1987. Hasta la fecha la justicia japonesa ha condenado a muerte a 11 dirigentes y seguidores de Asahara que tomaron parte en el atentado del metro o en otros asesinatos de personas, delitos que fueron inducidos por el fundador de la Verdad Suprema.

El juicio a Asahara comenzó el 24 de abril de 1996, un año después de ser capturado, cuando estaba escondido en un doble techo de uno de los edificios centrales de su organización en Kamikuishiki, en la provincia de Yamanashi, en el que el gurú se refugió tras el atentado con gas sarín en el metro de Tokio. Durante la mayor parte de las vistas orales del juicio, Asahara ha permanecido en silencio, aunque en una ocasión se declaró inocente de todos los cargos, salvo de un intento de asesinato con la utilización del gas nervioso "VX".