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LA POSGUERRA EN IRAK

Annan ordena la retirada de parte del personal de la ONU en Irak

El secretario general decide la evacuación pocos días después de que la sede del organismo en Bagdad sufriera su segundo atentado

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha ordenado la retirada de Irak de parte de su personal, según ha anunciado su portavoz, Fred Eckhard. Annan ha tomado la medida después de que la sede de Naciones Unidas en Bagdad sufriera su segundo atentado en apenas un mes.

Eckhard ha precisado que la decisión ha sido tomada por recomendación del coordinador de la seguridad en Irak, aunque ha matizado que "no es una evacuación" sino "una nueva disminución" de efectivos, "una reubicación temporal del personal internacional de la ONU". Los trabajadores retirados se concentrarán en Amman, la capital de Jordania, según ha informado la organización.

El pasado 19 de agosto, 25 personas, entre ellas el enviado especial en la zona, el brasileño Sergio Vieira de Mello, y el militar español Manuel Martín Oar, fallecieron tras hacer explosión un potente artefacto junto a la sede de la organización en la capital iraquí. Apenas un mes más tarde, dos personas, una de ellas el terrorista suicida, murieron en el mismo sitio en otro atentado similar.

La falta de seguridad en el Hotel Canal, donde Naciones Unidas instaló su sede en Bagdad tras el fin de la guerra, ha supuesto ya que la ONU redujera su personal en el país en más de un 80%. De los 600 empleados internacionales con que contaba antes del atentado del 19 de agosto, hoy quedan 105, 19 de los cuales se verán afectados por el nuevo recorte. Según ha indicado el portavoz de Annan, actualmente 42 personas se encuentran trabajando en Bagdad, más otros 44 en el norte del país. Previsiblemente, serán estos los que vean reducida su presencia.

La actitud de EE UU

La retirada de la ONU se produce en un momento complicado de la posguerra iraquí, en la que las fuerzas ocupantes de EE UU y Reino Unido luchan con escaso éxito por imponer la seguridad en el país. Ayer mismo, el presidente de EE UU, George W. Bush, pidió, durante la Asamblea General de la ONU que estos días se celebra en Nueva York, ayuda a la organización para garantizar el orden en Irak e impulsar la reconstrucción del país. Hoy, la Casa Blanca ha reiterado que la ONU tenga un "papel vital" en Irak, pese al recorte de plantilla. Scott McClellan, ha declarado, minutos después de conocerse la decisión de Annan, que "comprendemos sus preocupaciones y entendemos las razones de la reducción, pero juegan un papel vital [en Irak] y queremos que lo sigan jugando".

Sin embargo, EE UU no da su brazo a torcer e insiste en que toda colaboración ha de estar supeditada a su mando. Además, no tiene previsto de momento, un calendario de entrega de los mandos del país a las autoridades iraquíes, un paso que demandan Francia y Alemania para que la ONU tenga un papel preponderante en el proceso de democratización del país. Por el momento, Bush no ha hecho demasiado caso de las presiones que exigen una nueva resolución de la ONU que debería ampliar el papel del organismo y crear una fuerza militar multinacional, resolución que se encuentra en pleno proceso de negociación. de