Francia califica de "epidemia" la ola de calor y cifra en 3.000 el número de muertos

El Gobierno se reúne para tomar medidas para paliar las consecuencias de unas temperaturas sin precedentes

Madrid / París - 14 ago 2003 - 15:50 UTC

La ola de calor sin precedentes que afecta a Europa se ha cobrado una cifra espectacular de víctimas en Francia, según estima el Ministerio de Sanidad galo. Entre 1.500 y 3.000 personas han muerto, directa o indirectamente, a consecuencia de las altas temperaturas, según ha asegurado el ministro francés de Sanidad, Jean-François Mattei. El ministro, que ha participado en una reunión del Gobierno francés para hacer frente a la ola de calor, confirma, aunque matizado, el dato que esta mañana adelantaba el influyente diario Le Monde citando al Instituto de Alertas Sanitarias.

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Mattei se ha puesto a las órdenes del primer ministro, Jean Pierre Raffarin, que ha decidido hoy tomar medidas para hacer frente a la canícula inédita que asola Francia desde principios de julio. Tras la reunión con el jefe del Gobierno, Mattei ha anunciado la puesta en marcha de un plan de emergencia nacional, el llamado plan blanco, en medios hospitalarios para las víctimas de la canícula. Activado por el prefecto de cada departamento, este plan está destinado a coordinar los ingresos hospitalarios cuando se prevé una gran avalancha de ellos por una catástrofe, epidemia, atentado o accidente nuclear, radiológico, biológico o químico.

Pese a la espectacularidad del dato, se trata tan sólo de una primera estimación del ministro, que corrobora lo anunciado esta mañana por el Instituto de Alertas Sanitarias. Será el lunes cuando se ofrezca un recuento oficial, que podría dejar corta la cifra, ya que el director del Instituto ya ha advertido de que "puede sorprender" el gran número de víctimas.

Epidemia

En una entrevista al diario Le Monde, el director general de Sanidad, Lucien Abenhaim, ha confirmado que "se puede hablar de epidemia". Según el rotativo francés, el Gobierno, consciente de la tardía reacción ante la ola de calor, se apresura a tomar medidas para paliar lo que se ha convertido en una auténtica crisis sanitaria en el país, motivo por el cual ha convocado la reunión de esta tarde.

Abenhaim afirma que el episodio de canícula que azota el país "se ha traducido en un elevado número de fallecimientos", y ha señalado que es muy posible esa horquilla de hasta 3.000 fallecimientos, entre ancianos o personas muy frágiles cuya muerte se ha visto precipitada por las altas temperaturas.

Las medidas del Ejecutivo tomadas en París se concentran en el denominado plan blanco, activado sólo en caso de catástrofe y que permite movilizar todos los medios hospitalarios.

La respuesta del Gobierno ya ha provocado duras críticas en otros grupos políticos, y los Verdes han solicitado la dimisión del ministro de Sanidad, "por respeto a las familias de las víctimas".

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