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ELECCIONES EN FRANCIA

Raffarin escoge al gaullista Sarkozy para el 'superministerio' de Interior y Seguridad

El primer ministro de Francia presenta a Chirac su propuesta de gabinete

El centrista Jean-Pierre Raffarin, flamante primer ministro de Francia, ha presentado hoy a Chirac una lista con los 15 ministros del gabinete interino con el que pretende gobernar hasta las elecciones legislativas del próximo junio.

La cartera de Seguridad e Interior, uno de los puestos clave tras una campaña presidencial que ha puesto énfasis en la seguridad ciudadana, recaerá en el ambicioso gaullista Nicolas Sarkozy, de 47 años, que sonaba hasta ayer como posible primer ministro.

Para su labor contará con la ayuda del también señalado neogaullista Patrick Devedjian como responsable de las Libertades Locales.

El nuevo titular de la cartera de Economía será Francis Mer, de 62 años, co presidente de la mayor empresa de acero del mundo, Arcelor.

Para Asuntos Exteriores, Raffarin ha escogido a Dominique Villepin, de 48 años, mientras que el ministerio de Defensa recerá en la gaullista Michele Alliot-Marie, de 55, la primera mujer en ocupar el puesto.

Otras dos mujeres integran el nuevo gabinete: la que fue portavoz de la campaña a la reelección de Chirac, Roselyne Bachelot, al frente de la cartera de Ecología y Desarrollo Sostenible; y Brigitte Girardin, encargada de Ultramar.

El ministerio de Justicia ha recaído en Dominique Perben, de 56 años.

Los Asuntos Europeos han sido confiados al diputado centroliberal (UDF) Renaud Donnedieu de Vabres, y no, como se había rumoreado, a su correligionaria y ex presidenta del Parlamento Europeo Nicole Fontaine. Por su parte, el ex ministro neogaullista Francois Fillon, de 48 años, es el nuevo ministro de Asuntos Sociales, Trabajo y Solidaridad.

Al frente del ministerio del Equipamiento, Transportes y Vivienda se encuentra Gilles de Robien, de 61 años, quien fue director de campaña presidencial del presidente de la centroliberal Unión por la Democracia Francesa (UDF), Francois Bayrou, en las recién celebradas elecciones al Elíseo.

En Agricultura, Alimentación, Pesca y Asuntos Rurales, está Hervé Gaymard, de 41 años, quien fue ministro de Sanidad en el Gobierno del neogaullista Alain Juppé (1995-97).

El "padre" de las leyes de bioética Jean-Francois Mattei es el nuevo ministro de Sanidad, Familia y Minusválidos, quien se enfrentará de inmediato a la crisis del sector sanitario y la nueva huelga convocada por los médicos para el largo puente que empezó hoy.

El ministro de la Función Pública, Reforma del Estado y Acondicionamiento del Territorio es el neogaullista Jean-Paul Delevoye, mientras que Cultura ha recaído en el director del Centro Pompidou, Jean-Jacques Aillagon; y Juventud, Educación e Investigación en el filósofo Luc Ferry.

La composición del Gobierno ha sido anunciada por el secretario general adjunto del Elíseo, Philippe Bas, después de que el primer ministro mantuviera su segunda reunión del día con Chirac para ultimar la lista de los ministros.

Medidas urgentes

Chirac espera una acción "resuelta" del Ejecutivo de Raffarin a las "preocupaciones" de los franceses, especialmente la inseguridad, que fue el lema de la campaña presidencial y que no requiere de leyes.

Pero, además de la seguridad, el nuevo Gobierno afronta temas calientes como la crisis de la sanidad, el relanzamiento del diálogo social o la flexibilización de las 35 horas semanales. Podrá elaborar también proyectos de ley para rebajar la fiscalidad de particulares y empresas, aunque la materialización de los mismos dependerá del veredicto de las urnas el próximo 16 de junio.

La pertenencia de Raffarin, próximo al presidente desde hace años, a Democracia Liberal y no al neogaullista RPR, fundado por Chirac hace un cuarto de siglo, es otro indicio de la voluntad de "unión" del mandatario francés, quien ha impulsado la formación de un gran partido de derecha-centro derecha.

La creación de esa coalición supone para el presidente francés la esperanza de conseguir una mayoría de derechas en las legislativas, en las que la izquierda, determinante en la victoria de éste sobre Le Pen, espera desquitarse.