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VIOLENCIA EN COLOMBIA

Un coche bomba de las FARC mata a 14 jóvenes y hiere a un centenar en Villavicencio

Se trata del atentado más grave que ha sufrido el país en lo que va de año.- Asesinado a tiros un sacerdote católico en la localidad de La Argentina

Un total de 14 muertos, de ellos varios menores, y casi un centenar de heridos es el resultado de la explosión hoy, domingo, de un artefacto y de un coche bomba en la ciudad colombiana de Villavicencio. Las autoridades del departamento de Meta han responsabilizado a las FARC, la principal guerrilla del país, de este nuevo atentado.

La detonación de un artefacto en un aparcamiento del barrio La Grama de la localidad, capital del departamento del Meta, a 113 kilómetros al sudeste de Bogotá, atrajo la atención de decenas de personas que fueron sorprendidas cuatro minutos después por la explosión de un coche-bomba.

Ese segundo estallido, a las 01.12 de la madrugada local (06:12 GNM), causó el mayor número de víctimas mortales —varios de ellas menores de edad— y heridos, además de enormes destrozos en bares, restaurantes y discotecas de la Zona Rosa de la ciudad, cerca de la sede de la emisora Radio Super, donde decenas de personas departían.

Entre los heridos hay también menores de edad, según fuentes médicas del hospital Departamental de Villavicencio, al que han sido trasladadas la mayoría de los afectados.

El presidente colombiano, Andrés Pastrana, acompañado por el ministro de Justicia, Rómulo González, y altos mandos militares y policiales, viajaron horas después del atentado a Villavicencio.

Pastrana y su comitiva han presidido en la localidad un consejo extraordinario de seguridad que ha adoptado medidas de prevención de nuevos atentados.

Un territorio conocido por las FARC

Las FARC y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) han protagonizado en el departamento del Meta una lucha a muerte con atentados, bombas, combates y ataques en los que la población civil ha resultado muy afectada.

Otros coches bomba estallaron en las últimas semanas en localidades como San Martín, Granada y Fuente de Oro. En esa última población, una acción dejó el viernes pasado una decena de heridos y destruyó el sector comercial y administrativo de esa localidad.

Las FARC lanzaron una nueva ola ofensiva en enero y la intensificaron el 20 de febrero, cuando Pastrana anunció el fin de tres años del proceso de paz con el grupo porque no arrojó los resultados deseados y ante la arremetida de los rebeldes en distintas regiones del país.

Asesinado un sacerdote católico

El sacerdote Juan Ramón Núñez también ha sido víctima de la violencia. Núñez fue asesinado por dos pistoleros la pasada noche, cuando oficiaba misa en su parroquia de la localidad de La Argentina (a 610 kilómetros al sur de Bogotá, en el departamento de Huila), según fuentes policiales.

Los dos pistoleros también mataron a uno de los feligreses, ha señalado a la prensa el jefe de la policía en Huila, el coronel Joaquín Correa.

Según Correa, el sacerdote fue atacado cuando repartía la comunión a decenas de personas. "Los delincuentes llegaron hasta el altar y abrieron fuego contra el padre Núñez, quien fue llevado mortalmente herido a un hospital de la localidad, pero falleció antes debido a la gravedad de las heridas", dijo el coronel.

Correa ha dicho desconocer de momento los móviles y autores del crimen, aunque ha recordado que en La Argentina operan las FARC, la mayor guerrilla del país con unos 17.000 miembros. No obstante, ningún grupo se ha atribuido el asesinato.

Fuentes civiles y religiosas de Huila han señalado que el sacerdote no había recibido amenazas de muerte. Tras el crimen de Núñez, la policía se ha puesto en contacto con los obispos y sacerdotes de Huila para establecer si están en peligro y brindarles seguridad.

El asesinato del párroco de La Argentina se produce 20 días después de que pistoleros desconocidos mataran al arzobispo de Cali, monseñor Isaías Duarte, a la salida de un templo de un populoso sector de esa ciudad ubicada a 470 kilómetros al suroeste de Bogotá.

Fuentes religiosas y del Ejército colombiano han confirmado que en los últimos cinco años han sido asesinados en el país 26 religiosos católicos y 39 protestantes.