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VENEZUELA

Otro militar pide la renuncia de Chávez "para evitar un derramamiento de sangre"

2.000 personas apoyan en Caracas a Carlos Molina, el cuarto militar que se pronuncia contra el presidente venezolano en los últimos 15 días

El vicealmirante en activo y embajador en Grecia, Carlos Molina Tamayo, exigió ayer la dimisión del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para evitar "un inminente derramamiento de sangre". Molina Tamayo, el cuarto militar que en las dos últimas semanas reclama la renuncia de Chávez, fue puesto anoche bajo vigilancia del Ministerio de Asuntos Exteriores y hoy deberá comparecer ante la Comandancia General de su Fuerza. Dos mil personas se han concentrado esta madrugada en su apoyo en una céntrica plaza de Caracas.

En una breve conferencia de prensa que ofreció en un hotel de Caracas, Molina Tamayo aseguró que las "erráticas políticas sociales y económicas" del Gobierno y la actitud "divisionista, violatoria de la Constitución e intervencionista" del presidente Hugo Chávez han acrecentado el malestar dentro de la Fuerza Armada Nacional (FAN) con la "revolución bolivariana" que Chávez dirige desde 1999. El vicealmirante agregó que el descontento castrense "es altísimo" y que la decisión de hacer públicas sus críticas obedece a una responsabilidad institucional con Venezuela y no a una insatisfacción personal, pues durante el Gobierno de Chávez fue ascendido y hace pocos días fue designado embajador de su país en Grecia.

Molina Tamayo, ingeniero electrónico que fue secretario de Seguridad y Defensa en gobiernos anteriores al de Chávez, acusó al gobernante de dividir al país, aumentar la corrupción, intentar convertir a la FAN en un partido político y no respetar el Estado de Derecho, y denunció que la "comprobada y peligrosa relación entre Chávez y algunos de sus ministros "con la guerrilla colombiana" ha deteriorado "las relaciones internacionales" estratégicas, donde se han buscado "vínculos con gobiernos no democráticos". El militar aprovechó para reclamar a la FAN y a la sociedad civil que "protesten públicamente" contra el Gobierno y pidan la renuncia "inmediata" de Chávez.

Éste es el cuarto militar que se une públicamente al coro de críticas que el pasado día 7 inició el coronel de Aviación Pedro Soto, al que un día después se unió el capitán de la Guardia Nacional Pedro Flores. Un tercer oficial, el teniente coronel de Aviación Hugo Sánchez, apoyó a ambos días después por "su valentía".

El comandante general de la Armada venezolana, el vicealmirante Jorge Miguel Sierralta, adelantó ayer que Molina Tamayo será hoy puesto a disposición de la Comandancia General de su Fuerza, aunque ya ayer quedó bajo vigilancia del Ministerio de Asuntos Exteriores. Según Sierralta, no es cierto que el 90% de los militares de la Armada esté en desacuerdo con la gestión de Chávez, tal y como había indicado Tamayo, sobre cuyas palabras se abrirá un expediente informativo. A última hora de la noche, el vicealmirante volvió a insistir en sus críticas en una entrevista a la cadena de televisión Globovisión, en la que declaró: "Ya no hay vuelta atrás. Debe llegar la renuncia del presidente, y un Gobierno de transición".

De los otros tres militares disidentes, el coronel Soto y el capitán Flores serán sometidos por sus respectivas instituciones militares a un Consejo de Investigación que resolverá si cometieron algún delito con sus declaraciones, mientras que el teniente coronel Sánchez ya prestó declaración ante sus superiores, quienes deberán decidir si se le somete también a indagación.

Apoyo civil

En medio de las llamadas al orden de los máximos responsables del Ejército a sus subordinados, unos dos mil civiles se reunieron anoche en una manifestación de apoyo al contraalmirante Carlos Tamayo. La concentración tuvo lugar en la plaza Altamira, la misma elegida por la oposición para apoyar a los militares que precedieron al contraalmirante en su rechazo a Chávez.

Los dos mil manifestantes que acudieron a apoyar a Tamayo fueron la mitad de los que se presentaron el pasado 7 de febrero cuando el coronel de la aviación Pedro Soto inició las manifestaciones públicas antigubernamentales. La gran mayoría de asistentes a estos actos de solidaridad con los militares contestatarios pertenecen a sectores de clase media, que conforman el grueso de la oposición a Chávez desde que este era candidato presidencial en 1998.