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ESCÁNDALO EN EE UU

El presidente de Enron dimite mes y medio después de decretar la suspensión de pagos

La renuncia llega un día antes de que el Congreso inicie la investigación para determinar quiénes fueron los responsables de la bancarrota

Kenneth Lay, el presidente de la empresa Enron, cuya bancarrota se ha visto seguida de un creciente escándalo con posibles implicaciones políticas, ha presentado esta noche su dimisión, según ha informado el gigante estadounidense de la electricidad.

Lay ha presentado su renuncia más de un mes después de que, el pasado 2 de diciembre, la empresa decretase la suspensión de pagos, lo que ha llevado a la ruina a miles de empleados, accionistas e inversores.

El escándalo de Enron ha traspasado el umbral financiero para asentarse totalmente en el terreno político. La bancarrota amenaza tanto a republicanos como a demócratas, pues esta empresa fue una de las que más aportó a las campañas electorales de los políticos estadounidenses, entre ellos del actual presidente, George W. Bush. La Casa Blanca ha reconocido varios contactos de sus miembros con ejecutivos de la compañía en la época inmediatamente anterior a que la empresa declarase la quiebra, en medio de crecientes denuncias de que la compañía trató de influir en la política energética estadounidense y después de lograr la ayuda del Gobierno ante sus dificultades financieras.

Las acciones de Enron pasaron, en apenas un año, de costar 99 dólares a menos de un dólar, pero sus directivos, que conocían la verdadera situación de la empresa, se desprendieron de los títulos con anterioridad a declarar la suspensión de pagos.

"Una ganga"

En su anuncio de hoy, Lay ha explicado que su decisión de dimitir como presidente se ha producido de acuerdo con el comité de acreedores de la empresa y porque las investigaciones sobre el colapso de la empresa no le dejaban tiempo para dirigirla como es debido. "Quiero que Enron sobreviva y para que eso ocurra, necesitamos a alguien al timón que pueda centrarse, ciento por ciento, en sus esfuerzos de reorganizar la compañía y de preservar su valor para nuestros acreedores y empleados", ha apuntado Lay.

El anuncio de su dimisión se ha producido un día antes de que el Congreso de los Estados Unidos inicie una serie de audiencias para determinar quiénes fueron los responsables del colapso de Enron. Recientemente se ha divulgado que Lay instó a sus empleados a comprar acciones un mes después de conocer las dificultades financieras de la compañía. "Las acciones de Enron son una ganga increíble en su precio actual y, dentro de unos años, veremos la gran oportunidad que tenemos en este momento", escribió Lay en un correo electrónico a los trabajadores el 26 de septiembre, un mes después de que un vicepresidente le alertase sobre la complicada situación contable de la empresa.

Lay adquirió dos millones de dólares (2.200.000 euros) en acciones de su propia compañía durante la tercera semana de agosto pasado, pero entre noviembre de 2000 y en julio de 2001 se había desprendido de más de 30 millones (más de 33 millones y medio de euros) de valores de la empresa.

Enron fue durante años uno de los principales contribuyentes tanto de republicanos como demócratas, y donó desde 1993 más de 600.000 dólares para las campañas de Bush. Diez miembros de la actual Administración republicana han tenido vínculos personales o empresariales con Enron y la Casa Blanca ha admitido diversos contactos con ejecutivos de la empresa en los meses anteriores a la declaración de la bancarrota, el pasado 2 de diciembre. La Casa Blanca también ha reconocido recientemente que el vicepresidente, Richard Cheney, discutió con funcionarios del Gobierno de la India y con la opositora Sonia Gandhi la puesta en marcha de una planta energética en ese país, de la que Enron poseía un 65%.