“La cuestión no es trabajar sobre lo viejo, sino crear algo nuevo”: Matthew M. Williams diseña la zapatilla del futuro para Givenchy

El modelo TK-360 es el resultado de un proceso de investigación para elaborar un modelo futurista con los mínimos elementos posibles

Una imagen del proceso de producción de la zapatilla TK-360 de Givenchy.
Una imagen del proceso de producción de la zapatilla TK-360 de Givenchy.Givenchy

Decir que las zapatillas son los nuevos bolsos no es solo subrayar su valor comercial para las firmas de moda; también es un modo de explicar que, en un mercado saturado de prendas similares, diseñar una sneaker permite condensar la visión de una marca sobre cuestiones como la estética, la artesanía o la tecnología.

La TK-360 de Givenchy, que pisó la pasarela por primera vez en la presentación de la colección de esta primavera, es un ejemplo perfecto, porque no es una zapatilla bonita o vanguardista más, sino un compendio de la identidad que el director artístico Matthew M. Williams ha introducido en la casa francesa desde su llegada a la misma en 2019. “Siempre que trabajo en un calzado, intento crear el diseño de mis sueños Lo principal son las formas. Me interesa más la forma que lo que entendemos por un zapato”, ha declarado el diseñador con motivo del lanzamiento, este mes de mayo, de esta nueva zapatilla basada en una simplicidad extremadamente compleja: un empeine elaborado exclusivamente con una única pieza de punto que enfunda el pie como si fuese un calcetín, y que se adhiere directamente, sin capas intermedias, a una suela de líneas audaces y futuristas.

Este alarde de habilidad técnica , como cuenta Williams, surgió de un hallazgo casual. “Todo comenzó cuando me encontré algunas muestras de punto con estampado 3D que se utilizaban en los empeines de botas de fútbol. Empecé a pensar en el modo de crear un hilo lo suficientemente fuerte como para convertirse en la forma del zapato completo. Analizamos distintos tipos de hilo, poniendo una suela debajo y buscando el modo de que fuese lo más duradero posible. Fue un proceso muy interesante”, afirma el diseñador.

El nombre de las TK-360 es, literalmente, una descripción de producto. Las iniciales TK son el anagrama de total knit, “totalmente de punto”, y 360 alude al proceso de fabricación que permite crear una única pieza que envuelve el pie. El resultado es una silueta limpia y original que se aleja de los tópicos del sector: no es ni una zapatilla de padre ni un modelo con reminiscencias retro. Para el director artístico de Givenchy, curtido en la vanguardia de la moda urbana, la nostalgia siempre queda fuera de la ecuación. La forma de la suela fluye en dos secciones bien definidas, con un talón redondeado y una división central cuya ergonomía recuerda a la de los pies de gato que emplean los escaladores.

Disponible únicamente en opciones monocromas —en negro, blanco, rosa, gris, azul marino, beis y amarillo—, su única concesión a la tendencia es la inscripción del logo de la marca en el lateral del talón. Puro futurismo funcional. “La cuestión no es trabajar sobre lo viejo, sino crear algo nuevo”, afirma Williams. “Nos preocupa la función y queremos encontrar nuevas formas de crear desde cero. La pregunta que nos hacemos es: ¿cómo crear algo nuevo para usar a diario?”.

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