Los gestos de Charlene y Alberto de Mónaco en Oslo para zanjar los rumores de crisis

La princesa monegasca retoma la actividad y pone fin a los rumores de crisis matrimonial después de 16 meses de baja por agotamiento físico y mental

Los príncipes de Mónaco, Alberto y Charlene, junto a sus dos hijos, Jacques y Gabriella, en la inauguración de una exposición naútica junto al heredero de Noruega, Haakon, el 22 de junio de 2022 en Oslo, Noruega.
Los príncipes de Mónaco, Alberto y Charlene, junto a sus dos hijos, Jacques y Gabriella, en la inauguración de una exposición naútica junto al heredero de Noruega, Haakon, el 22 de junio de 2022 en Oslo, Noruega.Casa Real de Noruega

Charlene de Mónaco ha puesto fin a su larga baja por motivos de salud y a los comentarios que, durante todo ese tiempo, la han acompañado. La princesa consorte de Mónaco, de 44 años, está visitando Oslo, Noruega, junto a su marido, Alberto, de 64. Es el primer viaje oficial fuera del Principado de Mónaco desde que recuperara su agenda, tras 16 meses de baja. La princesa monegasca acompañó a su marido a la inauguración de la exposición Sailing the sea of Science, en la que el heredero al trono del país nórdico, Haakon de Noruega, ha ejercido de anfitrión. En un gesto poco habitual, la pareja ha acudido a este viaje junto a sus hijos Jacques y Gabriella, dos mellizos de siete años.

Este viaje no solo tiene importancia institucional, la presencia conjunta de la pareja monegasca pone fin a los insistentes rumores que hablaban de crisis matrimonial. De hecho, antes de que arrancara el acto oficial, Alberto y Charlene se besaron delante de las cámaras, protagonizando uno de los momentos de la jornada. Para la ocasión, Charlene de Mónaco eligió un traje negro de chaqueta y pantalón, pero su estilo sobrio contrastaba con su imagen, relajada y sonriente.

Poco a poco y después de su larga convalecencia derivada de una infección de oído, la exnadadora está recuperando su agenda. El próximo 8 de julio está previsto que asista al Baile de la Rosa. Este tradicional festejo primaveral —que se ha movido en el calendario a causa de la pandemia— es uno de los eventos sociales más relevantes del pequeño principado. Y de Europa. Mientras llega ese día, Charlene está ampliando su agenda después de una larga temporada alejada de los focos.

Charlene cayó enferma el pasado mes de mayo, cuando estaba trabajando en un proyecto de conservación de los rinocerontes en Sudáfrica, país en el que pasó parte de su infancia. La exnadadora decidió entonces seguir con su convalecencia en el país africano. Estuvo allí la mayor parte del año pasado, lo que disparó los rumores de crisis matrimonial. Su marido, el príncipe Alberto de Mónaco, decidió zanjarlos en septiembre en una entrevista con la revista estadounidense People. “Probablemente tenga que decir esto varias veces, pero no tiene nada que ver con nuestra relación. Quiero dejarlo claro. No son problemas entre nosotros, esto tiene una naturaleza diferente”, declaró. Entonces ya no se hablaba de problemas de oído, sino de un “profundo agotamiento, tanto emocional como físico”. La sorpresa causada por la separación no paró ahí, y el hijo de Raniero y Grace Kelly tuvo que volver a desmentir una posible separación apenas dos meses después, esta vez en Paris Match, contando que no se trataba de un “problema de pareja”: “Nuestra relación no está en peligro en absoluto, quiero dejar esto claro”.

Las ausencias de Charlene en el último año y medio han sido notables. La princesa no acudió a la celebración de la fiesta nacional, el pasado 19 de noviembre, aunque su marido había insistido pocas semanas antes en que Charlene estaría de regreso para entonces. Tampoco se la pudo ver en la tradicional gala de la Cruz Roja o en el Gran Premio de Fórmula 1, aunque, sin duda, la más sonada fue la de su décimo aniversario de boda con Alberto, el pasado julio. Charlene compartió en sus redes sociales un vídeo oficial conmemorando el enlace y reconoció que habían sido “tiempos difíciles”.

Finalmente, la princesa monegasca reapareció el pasado 1 de mayo, en el premio de Fórmula E, que alberga el Principado. Alberto de Mónaco se encargó entonces de confirmar que no se trataba de un acto excepcional. “Está muy bien, gracias. Ya la habéis visto”, afirmó en el acto al diario The Expressen. “Ya ha hecho una aparición pública y hará más en el futuro”. Sus palabras no tardaron en confirmarse: una semana después volvió a aparecer en un torneo de rugby. En ambos actos, Charlene se limitó a saludar y sonreír, acompañada de su marido y de sus dos hijos. Pero el pasado mes de mayo rompió su silencio y contestó a preguntas de los periodistas en un acto al que acudió junto a su hija, hablando de su estado de salud y los constantes rumores de crisis. “Usted quiere hablar de los rumores de divorcio o de mi nueva residencia en Suiza”, le espetó a un periodista. “Me parece lamentable que algunos medios de comunicación difundan tales rumores acerca de mi vida o de mi relación”. No ha tenido que hacer más que un breve viaje junto a su marido e hijos para, ella misma, aplacar la rumorología.

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